sábado, 10 de mayo de 2008

Una mala nutrición en el embarazo hipoteca la salud del bebé por muchos años

El crecimiento inadecuado durante la gestación y los primeros años de vida incrementan el desarrollo de enfermedades crónicas en la adultez, período en el que se corre más riesgo de tener problemas cardiovasculares, hipertensión y diabetes, alertaron los especialistas.

En los países de Latinoamérica, el bajo peso de nacimiento -que suele observarse más fecuentemente en condiciones de pobreza y desnutrición materna- incrementa el riesgo de padecer estas enfermedades.

De esta forma, los expertos reforzaron la importancia de la prevención durante la etapa pre-concepcional, el embarazo, el crecimiento intrauterino y el desarrollo infantil temprano.

Las primeras evidencias científicas de esta línea de pensamiento que tiene importantes consecuencias sobre la salud pública fueron presentadas por David Barker, médico británico y profesor de epidemiología clínica, quien recientemente visitó la Argentina invitado por el Instituto Danone del Cono Sur.

Según indicó, estas enfermedades crónicas implican no sólo severas consecuencias sobre las personas y sus familias, sino que además representan un incremento del gasto en salud pública.

"Los resultados de las investigaciones son una herramienta de orientación para el desarrollo, ejecución y evaluación de programas de salud y nutrición. Asímismo, pueden ser de referencia para la asignación de recursos en investigación, la definición de prioridades de educación y su divulgación", expresó Barker.

Barker es médico y profesor de Epidemiología Clínica en la Universidad de Southampton, Gran Bretaña y profesor en el Departamento de Medicina de la Universidad Health and Science Oregon, de Estados Unidos.

La hipótesis de Barker acerca de los orígenes tempranos se fundamentó sobre el concepto de que la restricción del crecimiento fetal, como consecuencia de una mala nutrición placentaria, es una de las causas más importantes para el desarrollo de las enfermedades más comunes y costosas de la edad adulta como por ejemplo: la enfermedad coronaria, la hipertensión y la diabetes tipo 2.

La hipótesis sostiene que en períodos críticos de privación nutricional, el feto adopta las siguientes estrategias de sobrevivencia: puede cambiar los nutrientes que consume para obtener energía o alterar la producción de hormonas, sobretodo la insulina que regula el crecimiento o redistribuye el flujo sanguíneo que proteje a los principales órganos, incluyendo el cerebro.

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