
martes, 30 de marzo de 2010
Hacer gimnasia después del colegio es bueno para las niñas con sobrepeso

domingo, 15 de noviembre de 2009
Niños abusados podrían sufrir luego artritis
El equipo de Esme Fuller-Thomson, de la University of Toronto, halló una asociación "inesperadamente sólida". Los resultados de la investigación serán publicados en la revista Arthritis and Rheumatism.
En un grupo de 11.108 hombres y mujeres, poco más del 10 por ciento dijo que se le había diagnosticado osteoartritis. Ese grupo era casi dos veces más propenso a haber sufrido abuso físico durante su niñez.
Estudios previos habían señalado a las condiciones vinculadas con la convivencia con el abuso en la infancia, las conductas adultas nocivas y la depresión como causa potencial de osteoartritis.
Ahora, tras considerar esos y otros factores de riesgo de osteoartritis, incluida la obesidad, la edad, el ingreso y la educación, "se mantuvo la relación entre el abuso físico en la infancia y la osteoartritis", dijo Fuller-Thomson a Reuters Health.
Los resultados surgen de una mirada detallada a datos reunidos en una encuesta en el 2005 llamada Canadian Community Health Survey, en la que hombres y mujeres de las provincias de Manitoba y Saskatchewan respondieron sobre abuso infantil y osteoartritis.
El 7 por ciento respondió sí a la pregunta "¿Sufrió abuso físico de parte de un allegado?".
Mientras que el estudio evaluó respuestas personales sobre abuso infantil, osteoartritis y otros factores, los autores aclaran que no consideró otras cuestiones posiblemente asociadas con el riesgo de osteoartritis, como lesiones articulares o desgaste previos, altos niveles de actividad física o práctica deportiva, densidad mineral ósea o genética.
El equipo concluyó que se necesitan estudios adicionales sobre ciertas características de los adultos víctimas de abuso infantil que no desarrollan osteoartritis. (fuente: Arthritis and Rheumatism, 15 de noviembre del 2009 - Reuters Health)
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Ciertos antibióticos elevan el riesgo de defectos congénitos
Algunos antibióticos para las infecciones urinarias en el embarazo elevarían el riesgo de malformaciones congénitas cuando se usan en los primeros meses de gestación, publicó Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine en Nueva York.martes, 20 de octubre de 2009
¿Las tortugas son mascotas dañinas?
miércoles, 12 de agosto de 2009
Amamantar protege contra el cáncer de pecho
En un estudio a largo plazo realizado a más de 60.000 mujeres, los investigadores hallaron que aquellas con antecedentes familiares de cáncer de pecho corrían mucho menos riesgo de desarrollar la enfermedad antes de la menopausia si amamantaban a sus bebés, comparado con las mujeres que no lo hacían.
"La lactancia materna es buena para las madres y para los bebés", dijo a Reuters Health la doctora Alison M. Stuebe, de la University of North Carolina, en Chapel Hill.
Los resultados provienen de datos de 60.075 enfermeras que habían dado a luz y participaron en un estudio entre 1997 y el 2005.
A fines de junio del 2005, 608 mujeres -alrededor del 1 por ciento- habían desarrollado cáncer de pecho cuando tenían un promedio de 46 años, indicaron Stuebe y colegas del Brigham and Women's Hospital y la Escuela de Medicina de Harvard, en la última edición de Archives of Internal Medicine.
Los autores también informaron que las mujeres con madre, hermana u otro pariente cercano con cáncer de mama tenían un 59 por ciento menos riesgo de padecer la enfermedad si habían amamantado alguna vez en su vida.
Esa reducción del riesgo es equiparable a la que obtienen las mujeres con alto riesgo de tumores mamarios que toman la terapia hormonal tamoxifeno para prevenir el cáncer de pecho, indicaron los investigadores.
En tanto, no se registró ninguna relación entre la lactancia materna y el cáncer de mama en las mujeres sin antecedentes familiares de la condición.
No obstante, el equipo de Stuebe también halló que las pacientes que no habían amamantado pero usaban fármacos para suprimir la producción de leche materna tenían un 42 por ciento menos de riesgo de desarrollar cáncer mamario que aquellas que nunca habían amamantado o no consumían ese tipo de medicina.
Esa asociación podría estar vinculada con un problema en el proceso por el cual el tejido mamario regresa a su estado previo al embarazo.
Si una mujer no amamanta, experimenta un agrandamiento abrupto y el tejido mamario se inflamaría, explicó el equipo en el informe. Esa inflamación estaría ligada al cáncer.
"Creemos que tanto la lactancia como el uso de medicamentos supresores (de la leche materna) previenen esta inflamación", añadieron los autores.
En el estudio actual, alrededor del 70 por ciento de las mujeres que optaron por no amamantar a sus bebés dijeron que tomaban medicación para suprimir la producción mamaria de leche.
Claramente, concluyeron los investigadores, el amamantamiento está relacionado con "múltiples beneficios para la salud" de la mamá y el niño.
"Ese es el motivo por el cual necesitamos políticas hospitalarias de apoyo, licencias por maternidad pagas y lugares en el trabajo para que las mujeres puedan cumplir con sus objetivos de lactancia", dijo Stuebe. / Archives of Internal Medicine, 10/24 de agosto del 2009 y Reuters Health
miércoles, 5 de agosto de 2009
Evidencia física no es frecuente en niñas abusadas sexualmente
El equipo del doctor Jim Anderst, de Children's Mercy Hospitals and Clinics, en la ciudad de Kansas, trabajó en un centro de defensa infantil con 506 mujeres, de entre 5 y 17 años, que informaron haber sufrido abuso con penetración genital.
En todos los casos, el abuso había ocurrido 72 horas antes de la llegada de las niñas y las adolescentes al centro.
Los investigadores clasificaron el abuso como "penetración" cuando la niña o la adolescente creía que "el pene del abusador había estado 'dentro' de sus genitales".
Cualquiera de los siguientes signos fue considerado "evidencia definitiva": una "transección" (o desgarro) curado del himen, la pérdida de un segmento del himen o señales de traumatismo genital, como sangrado, cortes o hematomas.
Por el motivo del estudio, el equipo no accedió a las historias clínicas de cada paciente. En cambio, confió sólo en los relatos de las mujeres y las observaciones de exámenes genitales.
Confiar en el relato de la víctima es la forma habitual de evaluar el abuso sexual, ya que el equipo explica que es difícil que los niños puedan inventar ese tipo de historias.
De hecho, según los autores, un estudio previo sobre víctimas infantiles de abuso sexual halló que el 60 por ciento de los niños subinformaba la frecuencia o la gravedad de los actos sexuales y ninguno los sobreinformaba.
Sólo 56 niñas (el 10 por ciento) tenían una evidencia "definitiva", que en todos los casos fueron desgarros curados del himen en niñas de 10 o más años de edad.
La cantidad de penetraciones genitales que las participantes informaron no modificó la probabilidad de tener o no signos físicos del abuso.
De hecho, el equipo no pudo hallar evidencias definitivas en el 87 por ciento de las niñas que dijeron que habían sufrido penetración más de 10 veces.
Las menores de 10 años fueron dos veces más propensas a informar más de 10 penetraciones, pero ninguna tenía signo físico que lo probara.
"Los mismos resultados se observaron en víctimas de ataques reiterados con penetración genital percibida sufridos durante un período prolongado, como así también en víctimas que ya habían tenido relaciones sexuales consentidas", precisaron los autores.
El equipo opinó que las explicaciones posibles de esos resultados incluyen:
* Lesiones se curaron
* Penetración que no causó lesión
* Algunas niñas interpretaron o describieron el contacto genital como penetración real
Mientras que las historias detrás del relato de abuso de cada participante no fueron parte del estudio, el equipo describe un caso como ejemplo: una niña de 12 años, que fue víctima del abuso de su hermanastro 209 veces durante más de un año.
Ella anotó cada abuso en su diario personal, con gran detalle, incluido su dolor y sangrado y el momento en el que el preservativo del abusador salía de su vagina. Aun en esa niña no hubo una "evidencia definitiva" de la penetración vaginal.
Esa niña, comentaron los autores, finalmente informó el abuso porque "él se lo podía hacer a alguien más". (fuentes: Pediatrics, septiembre del 2009 y Reuters Health)
miércoles, 27 de mayo de 2009
Mal uso de asientos para niños en coches
jueves, 20 de noviembre de 2008
Los niños podrían bajar de peso si no ven publicidad de comida rápida
jueves, 6 de noviembre de 2008
El arroz puede provocar una reacción intestinal grave en bebés
Esa reacción se llama "síndrome de enterocolitis inducida por alimentos" o SEIPA y es una respuesta inflamatoria del sistema digestivo a ciertas proteínas alimentarias, como las de la leche de vaca, la soja, la carne y los granos.
Los bebés con SEIPA suelen tener vómitos y diarrea dentro de las dos horas de haber ingerido el alimento disparador.
Si bien el SEIPA es similar a cualquier otra alergia alimentaria, no produce una respuesta de los anticuerpos del sistema inmune. Y a diferencia de una alergia alimentaria real, el SEIPA suele provocar sólo síntomas gastrointestinales.
Dado su bajo potencial disparador de respuestas alérgicas, se suele recomendar el uso del arroz como la primera comida sólida de los bebés. Pero el grano recibe cada vez más atención como causante del SEIPA.
El equipo de investigadores australianos que realizó el estudio halló durante más de 16 años que 14 niños ingresaron al hospital con 26 crisis de SEIPA asociada con el consumo de arroz.
En ese mismo período, ingresaron 17 niños con 30 crisis de SEIPA por consumo de leche de vaca o soja, que son los disparadores más comunes de la enfermedad.
Es más: las reacciones al arroz fueron más graves y más niños necesitaron líquido endovenoso, publicó el equipo en Archives of Disease in Childhood.
El arroz sigue siendo un alimento hipoalergénico y el hecho de que provoque SEIPA no lo cambia, dijo el autor principal del estudio, el doctor Andrew S. Kemp, del Hospital de Niños de Westmead, en Sidney, Australia.
"Los padres de niños con alergias alimentarias no tienen que preocuparse por el arroz", dijo a Reuters Health.
El mensaje, dijo Kemp, es que los médicos sepan que el arroz puede provocar SEIPA, que suele confundirse con la sepsis (una infección en la sangre) o con algún problema abdominal agudo que exige una solución quirúrgica.
Según el equipo, los niños con SEIPA suelen tener varios problemas antes de recibir un diagnóstico, por lo que saber que el arroz puede causar síntomas digestivos graves adelantaría el tiempo del diagnóstico.
"Los pediatras deberían saber que el arroz no sólo puede causar SEIPA, sino que esas reacciones serían más graves que las provocadas por la leche de vaca o la soja" añadió el equipo.
FUENTE: Archives of Disease in Childhood, online 28 de octubre del 2008 y Reuters Health
miércoles, 5 de noviembre de 2008
Los niños imitan la alimentación de los padres desde temprana edad
jueves, 25 de septiembre de 2008
Piletas al aire libre aumentan riesgo de asma infantil
jueves, 4 de septiembre de 2008
Recomiendan ibuprofeno para bajar la fiebre a los niños
martes, 12 de agosto de 2008
El aire libre es bueno para los ojos de los niños
Los padres tienen ahora otro motivo para llevar a sus hijos a jugar al aire libre, además de que reciban aire fresco y hagan ejercicio.
Un equipo de investigadores en Australia halló evidencia de que los niños que pasan la mayor parte de su tiempo al aire libre son los menos propensos a tener miopía.
"La evidencia sugiere que el factor clave es estar al aire libre y que no importa si se trata de un picnic o practicar un deporte. Ambos protegerán los ojos de los niños de crecer excesivamente, que es la principal causa de miopía", dijo la doctora Kathryn A. Rose a Reuters Health.
En las últimas décadas, la miopía se volvió más frecuente. Más del 80 por ciento de las personas en los grupos con mayor nivel educativo son miopes, precisó en la revista Ophthalmology el equipo dirigido por Rose, de University of Sydney.
Las tareas que demandan una concentración visual a corta distancia, como la lectura, podrían causar miopía, determinó.
Para investigar cómo las actividades visuales a distintas distancias modifica el riesgo de desarrollar miopía, el equipo estudió a 1.765 niños de 6 años y a 2.367 adolescentes de 12 años que participaban en Sydney Myopia Study.
El 1,5 por ciento de los niños de 6 años y el 12,8 por ciento de los adolescentes eran miopes. Ambos grupos pasaban un promedio de unas 2,3 horas diarias al aire libre.
El tiempo que destinaban a jugar al aire libre o la cantidad de trabajo de lectura no estuvieron asociados con la prevalencia de la miopía en los niños más pequeños.
Pero entre los de 12 años, aquellos que pasaban más de 2,8 horas por día al aire libre eran menos propensos a ser miopes que los que pasaban la mayoría de su tiempo dentro del hogar.
Los que pasaban menos de 1,6 horas al aire libre por día y más de 3,1 horas sin actividades que exigen la concentración visual a corta distancia tuvieron entre dos y tres veces más probabilidades de tener miopía que los que pasaban la mayor parte de su tiempo al aire libre y el menor tiempo en actividades con concentración visual a corta distancia.
"Aún no sabemos por qué estar al aire libre brinda protección. Es posible que se deba a la gran cantidad de luz que hay al aire libre", dijo Rose.
"Estudios sobre animales sugieren que la luz provoca la liberación natural de dopamina retinal y la dopamina inhibe el crecimiento del ojo", explicó. La miopía aparece cuando el globo ocular crece demasiado.
El consejo de la investigadora para los padres fue: "Asegúrense de que sus hijos pasen tiempo al aire libre porque existe evidencia de que cuanto más lo hacen, menos propensos son a desarrollar miopía. Y esto es así, aun cuando estén estudiando o leyendo".
Pero también los padres deben asegurarse de que los niños usen gorros y protector solar, agregó.
sábado, 9 de agosto de 2008
La deficiencia crónica de proteína daña los cerebros de los niños
La deficiencia crónica de proteína causaría demoras en el desarrollo del cerebro de un niño que mejorarían muy poco con el paso del tiempo, mostró un nuevo estudio.
La investigación fue realizada en India, un país con una tasa elevada de problemas nutricionales, pese al actual auge económico del país asiático.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que entre 1990 y 1997, más de la mitad de los chicos menores de 5 años de India estaban desnutridos, según el equipo del doctor Bhoomika R. Kar, de la University of Allahabad en India.
Para el estudio, publicado en la edición en internet de Behavioral and Brain Functions, los expertos evaluaron el desarrollo cognitivo de 20 niños mal nutridos y 20 pequeños alimentados adecuadamente, a diferentes edades.
La investigación reveló que los chicos mal nutridos se desempeñaban peor en la mayoría de las pruebas neuropsicológicas a las que se los sometía.
En particular, los niños con mala alimentación tuvieron problemas con los exámenes de atención, memoria, percepción visual, comprensión verbal y otros "procesos cognitivos mayores".
Además, sólo se registró una mejora mínima con la edad. El desempeño cognitivo de los chicos con mala alimentación entre los 5 y los 7 años fue "pobre y mucho menor" al de los niños bien nutridos de esa edad. La brecha no se redujo entre los 8 y los 10 años.
En tanto, la falta crónica de proteína no parece afectar los procesos cognitivos básicos como la velocidad de movimiento, que sí se ve perjudicada en otros casos de deficiencia nutricional, indicaron los investigadores.
Los actuales resultados, explicó el equipo, respaldan otros estudios que demostraron un "amplio rango de déficit cognitivos" en los niños mal alimentados de India.
martes, 29 de julio de 2008
Relacionan nacimiento prematuro con enfisema
Algunos bebés prematuros tendrían mayor riesgo de desarrollar enfisema y otros problemas pulmonares, informaron el martes investigadores australianos.
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Un pequeño estudio con 21 niños nacidos con hasta cuatro meses de anticipación en la década de 1980, y que pesaron apenas 600 gramos, mostró que en el momento en que eran adultos jóvenes todos tenían problemas pulmonares. Un 84 por ciento presentó zonas de enfisema.
"Se requieren con urgencia estudios más amplios y controlados, de base poblacional, para definir completamente y guiar el control de la enfermedad pulmonar en los bebés extremadamente prematuros", dijeron Daniel Chambers, del Prince Charles Hospital, y Andrew Wilson, de los hospitales Princess Margaret y Royal Perth en Australia.
La investigación fue publicada en European Respiratory Journal.
El enfisema es una condición pulmonar progresiva en la cual las paredes entre los alvéolos, o sacos aéreos, pierden su capacidad de estirarse y contraerse. El tabaquismo es la principal causa, aunque algunos genes jugarían un papel importante en la enfermedad.
Los síntomas más comunes de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), que incluye a la bronquitis crónica y el enfisema, son la falta de aire, la tos y la capacidad limitada para hacer ejercicio.
La EPOC afecta a unos 210 millones de personas en todo el mundo.
Los jóvenes que participaron del estudio nacieron entre 1980 y 1987 y dependieron de oxígeno suplementario durante los más de 28 días que habían permanecido internados.
Los expertos dijeron que era sorprendente que tantos voluntarios tuvieran zonas de enfisema y que esto sería porque nacieron tan prematuramente.
Estos resultados indican que los médicos tendrán que prestar más atención a los antecedentes de nacimiento de las personas muy prematuras, dado que correrían más riesgo de desarrollar enfermedad pulmonar a medida que crecen.
Los hallazgos también resaltan los peligros adicionales del tabaquismo para las personas nacidas prematuramente, señalaron los autores.
"Este estudio refuerza la importancia de dejar, o nunca comenzar con, el cigarrillo, particularmente si hay antecedentes de nacimiento prematuro", escribió el equipo.
Imagen: enfisema pulmonar
miércoles, 23 de julio de 2008
El fracaso escolar deprime más a niñas que a varones
Investigadores estadounidenses informaron que los fracasos académicos impactarían más en las mujeres que en los varones.Los expertos señalaron que las adolescentes expulsadas, suspendidas o que abandonaban los estudios secundarios antes de graduarse son más propensas a padecer depresión grave a los 21 años que los chicos con experiencias similares.
"Para las niñas, el fracaso escolar tiene mayores implicancias", señaló Carolyn McCarty, investigadora de la University of Washington, cuyo estudio fue publicado en Journal of Adolescent Health.
"Ya sabemos que conduce a una mayor pobreza, tasas más altas de necesidad de asistencia pública y tasas de estabilidad laboral menores. Y ahora este estudio muestra que tiene consecuencias en la salud mental de las niñas", indicó McCarty en un comunicado.
La investigación se basó en datos de más de 800 personas de Seattle, en Washington, e incluyó a estudiantes de 18 escuelas ubicadas en vecindarios con altos niveles de criminalidad.
La cohorte fue dividida equitativamente por género y casi la mitad eran blancos; el 24 por ciento, negros; el 21 por ciento, estadounidenses de origen asiático y el resto, de otros grupos étnicos.
En general, el 45 por ciento de las niñas y el 68 por ciento de los varones incluidos en el estudio experimentaron un fracaso académico importante, pero el 22 por ciento de las chicas tuvo problemas posteriores de depresión, comparado con el 17 por ciento de los chicos.
"Esta paradoja de género muestra que si bien el fracaso escolar es menos habitual en las mujeres, parece tener consecuencias más severas cuando ocurre", finalizó McCarty. / Reuters
jueves, 17 de julio de 2008
Jugar protege la salud de los niños

La mayor parte de los niños viven en pequeñas o grandes ciudades y su agenda está tan llena como la de sus padres. Ya no quedan casi plazas, ni calles sin coches, ni siquiera descampados en los que quedar para jugar. Hasta para quedar con amigos dependen los niños de sus padres, que llenan el tiempo de sus hijos con actividades que, en realidad, son una prolongación del aprendizaje escolar. Pero los niños necesitan jugar. Necesitan el juego libre y espontáneo. Jugar protege su salud física y mental.
Hasta las cinco de la tarde, cole. Lunes y miércoles, inglés. Martes y jueves, fútbol o danza. De una actividad a otra, en coche. Y al llegar a casa, deberes, cena y tele. Por el camino, muy poco tiempo para las muñecas, los juegos de ensamblaje o el baúl de los disfraces. La agenda de muchos niños de hoy está tan sobrecargada, que cada vez se parece más a la de un adulto. Pediatras y psicólogos infantiles insisten en que los niños -mayores y menores- necesitan más tiempo para jugar. El juego libre con iguales es una herramienta esencial para el desarrollo cognitivo, afectivo y social. Algunos especialistas relacionan incluso estos cambios en los hábitos de los niños, que priman el éxito académico y relegan a un segundo plano el espacio y el tiempo libre para jugar, como uno de los factores que puede contribuir al aumento de trastornos del aprendizaje, de ansiedad o de estrés en la infancia. Y señalan un estudio de la Academia Americana de Pediatría (AAP), publicado en enero del año pasado en la revista Pediatrics, que, en esta misma dirección, subrayaba la importancia del juego en el desarrollo de la salud infantil e instaba a los pediatras a promover su recuperación desde las consultas.
De sobra es conocido el potencial para el ensayo de la motricidad fina y gruesa y la adquisición de hábitos tan saludables en la infancia como el ejercicio físico, de los correpasillos o el pilla, pilla cuando los bebés todavía van con pañales, o de las bicis, los patines o simplemente vestir muñecas en la segunda infancia. Pero el juego activo e imaginativo desarrolla, además, una serie de competencias emocionales y sociales que van a formar parte del bagaje del adulto, no sólo en el ámbito personal, sino también en el académico o profesional.
Hay muchos ejemplos: el juego de reglas enseña a esperar, algo muy útil para cuando las cosas no pueden obtenerse inmediatamente. Por eso, estos juegos son un excelente entrenamiento para la aceptación de límites y la tolerancia a la frustración. También permite ensayar estrategias en grupo, que luego van a permitir trabajar mejor en equipo. El juego simbólico -muñecas, jugar a papás y mamás, etcétera- es un potente digestivo para los conflictos emocionales que se viven en la infancia, como los celos, la ausencia de la madre, etcétera. Y el juego libre a partir de modas temporales como las canicas o la comba ayuda a formar la autoestima, porque da a los niños la oportunidad de percibir su autoeficacia, es decir, de comprobar que tienen diferentes habilidades para diferentes cosas. La oportunidad de saber que se es bueno en alguna cosa.
'El juego es un excelente mediador para cualquier tipo de aprendizaje', explica el presidente de la Asociación Española de Pediatría (Aeped), Carlos Paredes. 'No se trata de transmitir el mensaje de que cualquier tiempo pasado fue mejor', afirma, porque los juguetes que hoy existen en el mercado son un 'vehículo extraordinario para la estimulación', pero admite que la sobrecarga académica deja poco tiempo para el juego libre, cuando 'sería aconsejable que los niños pudieran jugar en espacios exteriores casi a diario'. El juego no sólo estimula la creatividad, el lenguaje y la inteligencia, explica Paredes, sino que también es una forma de ejercicio físico que permite combatir los elevados índices de sobrepeso y obesidad que se ven en las consultas de los pediatras.
Pero la vida urbana trae consigo serias limitaciones para que los niños puedan jugar libremente y en un espacio abierto. La catedrática de Antropología de la Educación del Instituto de Creatividad e Innovaciones Educativas de la Universidad de Valencia, Petra María Pérez Alonso-Geta, ha estudiado el tema a fondo. Según ella, existen restricciones de espacio y tiempo, y muchas dificultades para poder reunirse con iguales de forma espontánea. En la ciudad, los niños ya no pueden elegir sus compañeros de juego. Son sus padres los que, en todo caso, quedan con otros padres para que puedan jugar. 'Tanto los padres como los hijos van sobrecargados de trabajo y de actividades extraescolares; han desaparecido los espacios públicos de juego, como las plazas y las calles sin coches, donde los niños podían encontrarse con otros de su misma edad sin cita previa, y el espacio doméstico también ha cambiado: tienen pocos hermanos, a veces son de edades muy diferentes y los primos están lejos', añade.
¿Consecuencias? Muchas, y diversas. Según Pérez Alonso-Geta, una de las más visibles es el acortamiento o reducción de la infancia. 'Al no estar tanto entre niños, se apropian de conductas adultas y, con nueve años, por ejemplo, ya hay niñas que quieren vestirse como si fueran jóvenes adolescentes y hacerse mechas o comprarse productos de cosmética, que ya pueden encontrar en las tiendas'. Los patrones de la televisión hacen el resto.
Imma Marín Santiago, directora de MARINVA, una consultoría pedagógica especializada en educación y comunicación a través del juego, añade más elementos: 'Hoy día, un niño de seis años ya ha vivido muchas más experiencias emocionales (desde viajes al divorcio de los padres) y ha recibido muchos más inputs informativos (tele, videojuegos, ordenadores) que los de generaciones anteriores. Pero, en cambio, tienen mucho menos tiempo para elaborarlas y significarlas internamente a través del juego'. ¿Qué pasa, entonces? 'Se produce un empacho, porque copian hábitos de los adultos sin que su inteligencia emocional esté preparada para ello', asegura Imma Marín, asesora de la Fundación Crecer Jugando.
En las consultas de psiquiatras y psicólogos, se observa con preocupación el aumento de algunos trastornos de aprendizaje y de la personalidad. La AAP ya relacionaba estos cambios en los hábitos infantiles con el aumento de trastornos como estrés, ansiedad y depresión en la infancia, aunque faltan estudios longitudinales que determinen el peso de su influencia. En España, explica Celso Arango, vicesecretario de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica y jefe de Psiquiatría Infantil del hospital Gregorio Marañón de Madrid, no existen estudios epidemiológicos a nivel nacional sobre la prevalencia de trastornos mentales en la población infantojuvenil. Pero la realidad de las consultas certifica este aumento. 'Los niños no exteriorizan sus problemas con interlocutores válidos, porque pasan demasiado tiempo ante las pantallas o con personas con las que no tiene un vínculo afectivo estable', insiste.
La psiquiatra Llúcia Viloca, miembro de la asociación Alianza para la Infancia y profesora de la Universidad Ramon Llull de Barcelona, explica de qué manera el juego simbólico puede ayudar, por ejemplo, a digerir los conflictos emocionales propios de la infancia. 'Con el juego, el niño expresa sus vivencias internas y las elabora', aclara Viloca. 'Organizar una trama o hacer ver que se es una mamá le permite irse situando en el mundo. Le enseña a ir aceptándose a sí misma y también la relación con los adultos que le rodean, a contener sentimientos y a aprender a gobernar los conflictos, como los celos del hermanito'. Según Viloca, ésta es su forma de 'tolerar las vicisitudes de su propia vida y luchar contra todo aquello que no le sale a la primera'.
Con casi 40 años de experiencia clínica y el cargo de supervisora de Centros de Desarrollo Infantil y Atención Precoz (CDIAP) de Cataluña, Llúcia Viloca conoce muy bien el mundo infantil y cómo la infancia determina la vida del adulto: 'Nuestra capacidad de pensar está estrechamente conectada con la vida emocional y la capacidad de simbolizar aquello que no está presente', afirma. Por eso insiste en que, de la misma manera que la interrelación con otros niños 'prepara para la vida profesional y social, porque enseña a trabajar en equipo de forma natural', el juego con los padres o con los adultos de referencia fortalece el vínculo emocional imprescindible para el desarrollo de la salud mental.
Los especialistas consultados coinciden en los consejos que darían a los padres. Marín insiste en que los padres atareados se reserven al menos un ratito cada día para la lectura del cuento o el juego de mesa. Muchos de estos padres se escudan en que no tienen mucho tiempo para sus hijos, pero el que les dedican 'es de gran calidad'. Viloca pone énfasis en que 'la dedicación de los padres no es sólo una cuestión de calidad, sino también de cantidad, porque los niños necesitan la presencia para poder aceptar luego la ausencia'. Y ambas coinciden con Pérez Alonso-Geta en que las escuelas deberían utilizar el juego creativo como herramienta para el aprendizaje también entrada la primaria, porque es la experiencia la que solidifica los conocimientos.
En cuanto a las actividades extraescolares, ahí sí se trata de una cuestión de cantidad, matizan, pero a la baja, y en todo caso con una elección basada en las motivaciones del niño, no en las de los padres. En esta línea se pronunciaba la Asociación Americana de Pediatría en los consejos que incluía el informe de 2007: 'Los pediatras deberían recordar a los padres que los rasgos de carácter más útiles y valiosos en la preparación del niño para el éxito no proceden de las tareas académicas ni extracurriculares, sino de la confianza firme en el amor paterno, el ejemplo y la guía'. El presidente de la Aeped está convencido del papel que pueden tener los profesionales de ayuda a los padres: 'Los pediatras deberían preguntar a los padres sobre cómo organizan el ocio de sus hijos, porque es un ámbito que forma parte de la promoción de la salud infantil'.
Estimular la imaginación
El juguete no tiene por qué ser siempre aquel objeto atractivo que se compra en las jugueterías. Según explica Imma Marín, asesora pedagógica de la Fundación Crecer Jugando y presidenta en España de la Asociación Internacional por el Derecho de Niños y Niñas a Jugar (IPA), 'hay que romper el tópico que asocia juguete con consumo', porque objetos efímeros usados de forma no convencional pueden ser excelentes juguetes. Una cuchara que se convierte en micrófono o una cabaña construida bajo la mesa con toallas, pueden convertirse en herramientas muy potentes para estimular la creatividad infantil.
Entre los que se venden en las tiendas especializadas, Marín aconseja tener siempre presente que deben adecuarse a las motivaciones y capacidades del niño que los recibirá. Cuanto más versátiles y menos conducidos sean, mejor podrán ser moldeados por la imaginación del pequeño.
El pediatra Carlos Paredes, presidente de la Aeped, cree que debería diseñarse un abanico más amplio de juguetes para los escolares mayores destinado a evitar el aislamiento en esas edades. Sin embargo, Paredes insiste en que para los niños más pequeños, los juguetes que se venden ahora ofrecen unas posibilidades de estimulación inimaginables hace unas décadas.
Especialmente enriquecedores son los juguetes con pulsadores u otros diseños especialmente pensados para la estimulación precoz o para ayudar al desarrollo de los niños con discapacidades. (Marta Espar, El País, especial para UNO)
miércoles, 16 de julio de 2008
El parto puede provocar incontinencia
La práctica inadecuada de ejercicio físico durante las primeras semanas tras el parto es, en muchas ocasiones, causa de incontinencia urinaria, según expertos del Hospital Internacional Xanit, de Madrid.
Estas malas actuaciones impiden la recuperación de las estructuras musculares que componen el suelo pélvico, débiles tras soportar el peso del embarazo y el propio parto. Los síntomas de esta enfermedad varían desde la fuga leve de orina hasta su salida abundante e incontrolable.
Ante este problema, desde el centro médico anuncian que la estructura del suelo pélvico puede recuperarse en pocas sesiones aplicando los últimos tratamientos alcanzados, que ‘reeducan' la vejiga.
Previamente a este tratamiento, se lleva acabo la exploración urodinámica para comprobar el funcionamiento de la vejiga y de la uretra. Es una técnica indolora que no requiere anestesia y se realiza de forma ambulatoria. Se introduce un catéter de pequeño calibre a través de la uretra, lo que permite medir la presión dentro de la vejiga y del esfínter. Asimismo, se coloca una sonda en el recto con el objetivo de medir la presión abdominal.
Asimismo, desde Xanit destacan la existencia de los estudios urodinámicos, con los que, según la responsable de Estudios Urodinámicos y Reeducación Uro-Ginecológica del Hospital Internacional Xanit, Francisco Milla, se estudia el comportamiento de la vejiga, tanto durante el llenado como en la micción / PRNoticias
sábado, 5 de julio de 2008
Hipotiroidismo adquirido, una enfermedad crónica que puede afectar a niños desde pequeños
A diferencia del hipotiroidismo de tipo congénito, esta clase no genera retraso mental pero puede
manifestarse a través de síntomas que afectan notablemente la calidad de vida.
Crecimiento lento, fundamentalmente de extremidades, retraso en el desarrollo dental, aparición tardía de la dentadura, tendencia al sobrepeso, disminución del apetito, intolerancia al frío, piel áspera y seca, estreñimiento, pueden ser algunos signos de su aparición.
Si bien este tipo de hipotiroidismo pude desarrollarse a cualquier edad y, generalmente lo padecen personas genéticamente predispuestas, para Laura Gruñeiro, jefa de la División de Endocrinología del Hospital de niños Ricardo Gutiérrez, "en la adolescencia, la edad entre los 10 a 14 años, resulta la más frecuente para su aparición y debido a que algunos de sus síntomas son bastante evidentes, la enfermedad puede resultar más sencilla de detectar".
Una de sus principales manifestaciones es el retardo en el crecimiento, variando su grado de afección, respecto a la duración e intensidad de la deficiencia hormonal.
En el caso de las niñas, este retraso, puede manifestarse a través de desórdenes en el ciclo menstrual.
A pesar de que el hipotiroidismo es una enfermedad de carácter crónico, un tratamiento adecuado, permite llevar una buena calidad de vida desde el momento de su detección.
El hipotiroidismo también puede ser de carácter congénito, es decir, una enfermedad endocrina producida en niños por la falta o disminución de hormonas endocrinas circulantes.
Los nacimientos con desarrollo mental deteriorado, son algunas de las consecuencias de una detección tardía del hipotiroidismo neonatal.
El 95 por ciento de los niños que nacen con esta enfermedad, no manifiestan los síntomas de la misma al nacer ni durante los primeros días de vida.
Por tal motivo, los médicos destacaron que el diagnóstico precoz es clave para evitar su desarrollo, ya que la detección tardía puede tener repercusiones en el desarrollo intelectual y funcional del recién nacido.
"Esta clase de enfermedad, que afecta a 1 de cada 2000 recién nacidos en nuestro país, constituye una de las causas más comunes de retardo mental en niños, debido a que la hormona tiroidea es esencial para el desarrollo cerebral normal en los primeros meses de vida", afirmó Gruñeiro.
Además, la especialista añadió que "el hipotiroidismo congénito puede afectar la salud del niño si no es detectado a tiempo y por consiguiente, debe ser tratado adecuadamente a través de la estimulación de la hormona tiroidea".
Las causas que provocan el hipotiroidismo adquirido o congénito, están ligadas al desarrollo anormal y a la ausencia de la glándula tiroides, a la insuficiencia hipofisaria para estimularla y a su formación incorrecta.
La glándula tiroides estimula un mayor consumo de oxígeno, la actividad metabólica, regula el crecimiento y participa en la maduración de los tejidos del organismo.
Una vez que el hipotiroidismo congénito o adquirido es detectado en el paciente, se debe comenzar con un tratamiento a la medida de sus necesidades.
La levotiroxina sódica es la droga utilizada e indicada para combatir esta enfermedad y se debe administrar ni bien se diagnostica el hipotiroidismo.
Este medicamento, es indicado para complementar aquello que el cuerpo no produce, destacándose como el medicamento más comúnmente utilizado para el tratamiento de esta enfermedad. Se busca la dosis efectiva más baja para aliviar los síntomas y normalizar la falta o disminución de la hormona tiroidea.
Aún cuando los síntomas desaparezcan, es necesario continuar con el tratamiento de esta enfermedad de forma continua, durante toda la vida.
De fácil administración y de una sola toma diaria media hora antes de la primera comida del día - ya que los alimentos dificultan su absorción – se presentan notables mejoras en la calidad de vida, pudiendo regresar al estado corporal normal mediante la desaparición de los síntomas característicos.
miércoles, 14 de mayo de 2008
Butacas para niños deben estar en el medio del asiento de atrás
Colocar las butacas de seguridad para los niños en el centro del asiento trasero del automóvil reduciría a la mitad los riesgos de lesiones en los bebés y los niños pequeños, sugiere una nueva investigación.
En un estudio sobre datos de accidentes de tránsito de 16 estados en Estados Unidos, un equipo de investigadores halló que los niños menores de tres años eran un 43 por ciento menos propensos a sufrir una lesión cuando la silla de seguridad estaba en el centro del asiento trasero que cuando estaba a uno de los lados.
Las clásicas recomendaciones suelen indicar que los padres deben centrar la butaca de seguridad en el asiento trasero, y el nuevo estudio refuerza este principio, según el equipo dirigido por Michael J. Kallan, de
Desafortunadamente, apenas el 28 por ciento de los niños del estudio estaba sentado en esa posición al momento de un accidente de tránsito, publicó Pediatrics.
Los autores admitieron que existen obstáculos para colocar el asiento de seguridad en el centro del asiento trasero.
Es físicamente más difícil ajustarle el cinturón a un niño, en especial a uno más pesado, y también que otras personas ocupen el asiento trasero del automóvil.
Pero, según los resultados, el equipo escribió que esa ubicación central del asiento infantil es el lugar más seguro para los bebes y los niños pequeños.
Los resultados surgen de datos de 4.790 accidentes de tránsito con niños menores de tres años entre 1998 y el 2006.
Al momento del accidente, el 41 por ciento de los niños estaban en un asiento ubicado en el extremo derecho del asiento trasero, mientras que el 31 por ciento estaba sentado en el extremo izquierdo.
La posición central era la ubicación menos frecuente, pero la más segura. El motivo, en parte, fue que los niños ubicados en el centro del asiento trasero estaban mejor protegidos durante un accidente lateral, indicó el equipo. (Reuters)