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miércoles, 23 de julio de 2008

El fracaso escolar deprime más a niñas que a varones


Investigadores estadounidenses informaron que los fracasos académicos impactarían más en las mujeres que en los varones.Los expertos señalaron que las adolescentes expulsadas, suspendidas o que abandonaban los estudios secundarios antes de graduarse son más propensas a padecer depresión grave a los 21 años que los chicos con experiencias similares.

"Para las niñas, el fracaso escolar tiene mayores implicancias", señaló Carolyn McCarty, investigadora de la University of Washington, cuyo estudio fue publicado en Journal of Adolescent Health.

"Ya sabemos que conduce a una mayor pobreza, tasas más altas de necesidad de asistencia pública y tasas de estabilidad laboral menores. Y ahora este estudio muestra que tiene consecuencias en la salud mental de las niñas", indicó McCarty en un comunicado.

La investigación se basó en datos de más de 800 personas de Seattle, en Washington, e incluyó a estudiantes de 18 escuelas ubicadas en vecindarios con altos niveles de criminalidad.

La cohorte fue dividida equitativamente por género y casi la mitad eran blancos; el 24 por ciento, negros; el 21 por ciento, estadounidenses de origen asiático y el resto, de otros grupos étnicos.

En general, el 45 por ciento de las niñas y el 68 por ciento de los varones incluidos en el estudio experimentaron un fracaso académico importante, pero el 22 por ciento de las chicas tuvo problemas posteriores de depresión, comparado con el 17 por ciento de los chicos.

"Esta paradoja de género muestra que si bien el fracaso escolar es menos habitual en las mujeres, parece tener consecuencias más severas cuando ocurre", finalizó McCarty. / Reuters

sábado, 19 de julio de 2008

El tango sirve para combatir la ansiedad y la depresión


Si bien es una danza, a juzgar por los resultados de quienes incursionan en la tangoterapia, es también un eficaz método terapéutico para aliviar el estrés, la ansiedad y superar estados depresivos.

Según publica hoy el diario La Nación, los profesionales consultados por ese matutino, la tangoterapia es una técnica terapéutica catalizadora del desarrollo personal, un método de exploración de los recursos personales y un potenciador de las capacidades de cada persona, a través del uso de la metáfora diagnóstica para arribar a conclusiones y llevar a cabo la acción terapéutica.Es un lugar de intercambios humanos y de juego, de vínculos con sentido y trascendencia, dentro del marco de una vivencia estética y creativa singular. Fulvia Mendes, comerciante rosarina, de 46 años, decidió participar en un grupo de tangoterapia a principios de 2007. Al cabo de unos meses de participar en el grupo, Fulvia se sintió aliviada y con herramientas para evitar cuadros de ansiedad generalizada.Como el caso de Mendes, cada vez más personas se animan a participar en esta técnica en diversos centros del país. Así es como la Asociación Civil y Cultural Sentimiento Tango organizó el Primer Congreso Internacional de Tangoterapia, que culmina hoy en la ciudad de Rosario. El doctor Federico Trossero, médico con formación en psiquiatría biológica y psicoterapeuta, aseguró que quienes realizan tangoterapia por problemas como ansiedad, estrés y depresión pueden verse beneficiados por varios factores. Según Trossero, bailar tango permite disminuir los niveles de la hormona liberadora de corticotrofina, un mediador muy importante del estrés, que cuando está aumentado puede generar reacciones en todo el organismo, desde hipertensión hasta destrucción de neuronas del hipocampo, cuya consecuencia son trastornos en la memoria. Si se baila el tango en forma regular, mejora la salud cardiovascular; además, disminuye el colesterol e incide en el estado anímico al provocar "estrés positivo". Estas fueron algunas de las conclusiones acerca de la influencia sobre la salud que produce este baile. Es el resultado de una investigación dirigida por el cardiólogo Roberto Peidro, director del Centro de Vida de la Fundación Favaloro, y su colega Ricardo Edgar Comasco. / Telam

sábado, 12 de julio de 2008

La hormona del estrés puede provocar depresión, según un estudio

Una de las hormonas que permiten a la conexiones entre neuronas adaptarse en caso de estrés, puede, si es segregada en una muy grande cantidad o durante mucho tiempo, puede ser la causa de la depresión, según los trabajos con ratones realizados por científicos franceses.

Los trabajos, dirigidos por Laurent Groc, del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) francés, y Francis Chaouloff, del Instituto Nacional de Salud y de la Investigación Médica

(INSERM), fueron publicados este viernes por la revista Nature Neuroscience.

Los mismos deben permitir a los científicos la identificación de nuevos ángulos de ataque terapéuticos en las patologías psiquiátricas como el estado de estrés post traumático o la
depresión.

"Cuando nos vemos sometidos a un estrés, nuestras glándulas suprarrenales segregan hormonas que van a actuar en todo el organismo", recuerdan ambos investigadores en un comunicado.

Entre estas hormonas, el cortisol (corticosterona en los ratones de laboratorio) permite
adaptarse al estimulo modificando la intensidad de transmisión de las sinapsis excitadoras,
que representan más del 80% de las sinapsis con las que las neuronas se comunican entre ellas.

Esta hormona "aumenta la movilidad de los receptores situados en la superficie de las neuronas", lo que aumenta la plasticidad de las sinapsis y permite a las conexiones sinápticas "adaptarse más eficazmente a las demandas de la actividad cerebral", explican los investigadores.

Por el contrario, si el estrés es de gran amplitud (de varias horas) o reiterado, la secreción de
cortisol en gran cantidad y de modo durable reduce las capacidades de plasticidad de las
sinapsis. Esta hipersecresión, indican, se vuelve nefasta, "al punto que acelera el envejecimiento
y facilita la aparición de enfermedades como la depresión".

Esto se explica, según los investigadores, por el hecho de que, en este caso, esta hormona del
estrés aumenta el número de receptores movilizados a nivel de la sinapsis, disminuyendo sus
posibilidades de plasticidad.

"De este modo, ahora se puede imaginar que en algunos individuos sometidos a estrés importante, la falta de movilidad de los receptores contribuye a la falta de adaptación", subrayan los investigadores.