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martes, 30 de marzo de 2010

Hacer gimnasia después del colegio es bueno para las niñas con sobrepeso

Dos años de actividad física fuera del horario escolar ayudó a adelgazar a un grupo de alumnas de cuarto y quinto grado con sobrepeso u obesidad, pero no a los niños, y redujo los niveles de colesterol en ambos, según un estudio realizado en España.

Eso sugiere que los niños españoles, que están entre los que tienen más sobrepeso del mundo, se beneficiarían con actividades físicas extra escolares y supervisadas, precisó en Journal of Pediatrics el equipo del doctor Vicente Martinez-Vizcaino, de la Universidad de Castilla-La Mancha, en Cuenca.

Desde septiembre del 2004, 10 escuelas en la región española de Cuenca participaron en el programa MOVI, que promueve realizar 90 minutos de juegos, baile o deportes como fútbol o baloncesto luego de clases, tres veces por semana.

A fines de junio del 2006, seguían participando del programa 190 de los 234 varones y 185 de las 231 mujeres que lo habían comenzado dos años antes.

El equipo comparó su peso, grasa corporal y grasa en sangre antes y después del programa. También midió esos indicadores a 500 alumnos de la misma edad de 10 escuelas de otras áreas y que no adhirieron al MOVI.

Inicialmente, el 32 por ciento de las niñas activas y el 29 por ciento de las niñas sedentarias tenían sobrepeso u obesidad. A los dos años, el 26 por ciento de las niñas activas (participantes del MOVI) y el 27 por ciento de las niñas sedentarias seguían con sobrepeso/obesidad.

En los varones, el 30 por ciento de los que hacían actividad física y el 33 por ciento de los sedentarios comenzaron con sobrepeso u obesidad. A los dos años, esos valores eran 28 y 32 por ciento, respectivamente.

Durante el estudio, tanto en las niñas activas como en las sedentarias disminuyó el nivel de grasa corporal. En cambio, en los varones activos, la grasa corporal aumentó levemente, pero en los varones sedentarios, la cantidad de grasa se mantuvo relativamente estable.

Si bien los investigadores desconocen por qué hubo esas diferencias de género en cuanto a los beneficios obtenidos, opinan que podría ser que los varones tenderían a ser más activos que las mujeres.

El equipo sospecha también que el gran interés público en el programa MOVI hizo que muchas escuelas no participantes comenzaran a ofrecer programas de actividad física extra escolar durante el segundo año.

La participación en el MOVI también tuvo efectos positivos en los niveles de colesterol. El colesterol total bajó casi 7 puntos en las niñas activas, comparadas con el grupo sedentario, y más de 4 puntos en los varones activos, a diferencia de los varones sedentarios.

Dado el interés y la satisfacción generalizada que provocó el programa MOVI, el equipo opinó que valdría la pena no sólo continuarlo, sino también expandirlo.

FUENTE: The Journal of Pediatrics, publicado online el 15 de marzo del 2010 y Reuters Health.

jueves, 11 de marzo de 2010

El vino ayuda a controlar el peso, dicen

El consumo bajo a moderado de alcohol, especialmente de vino tinto, es bueno no sólo para el corazón de las mujeres, sino también para su cintura, de acuerdo a un nuevo estudio.

La investigación comenzó analizando a casi 20.000 mujeres delgadas de mediana edad y mayores. En el tiempo, las que bebieron alcohol con moderación engordaron menos y fueron menos propensas a tener sobrepeso que las no bebedoras, aun tras considerar su estilo de vida y alimentación.

El vino tinto fue el que mejor resultados dio para mantener el peso bajo control, comparado con el vino blanco, la cerveza y otras bebidas alcohólicas.

"Los resultados demostraron que las mujeres de mediana edad y mayores con peso normal que consumen cantidades bajas a moderadas de alcohol podrían seguir haciéndolo sin engordar más que aquellas que no beben alcohol", explicó a Reuters Health Lu Wang, de la División de Medicina Preventiva de Brigham and Women's Hospital, en Boston.

Varios estudios previos habían sugerido que el consumo moderado de alcohol, es decir, una o dos copas por día, puede ser un hábito saludable, en especial para el corazón, a diferencia del consumo excesivo.

El nuevo estudio, publicado en Archives of Internal Medicine, es el primero que examina la relación entre el consumo de alcohol de una persona con peso normal y el riesgo de aumentar de peso.

Todas las participantes tenían más de 39 años al inicio del estudio.

El 38 por ciento dijo que no bebía alcohol, el 33 por ciento aseguró que tomaba menos de 5 gramos por día (una copa contiene unos 10 gramos), el 20 por ciento consumía entre 5 y 15 gramos por día, el 6 por ciento entre 15 y 30 gramos por día y el 3 por ciento 30 gramos o más, o sea de dos a tres copas por día o más.

En 13 años, la mayoría de las participantes aumentó de peso. Pero las no bebedoras fueron las que más engordaron, mientras que ese incremento disminuía a medida que se elevaba el consumo de alcohol.

Las mujeres que no bebían engordaron unos 3,63 kilos, a diferencia de los 1,55 kilos que aumentaron las consumidoras de 30 gramos o más de alcohol por día.

Durante los 13 años que duró el estudio, el 41 por ciento de las participantes pasó a tener sobrepeso u obesidad. Las consumidoras de 15 a 30 gramos diarios de alcohol fueron las que menos riesgo tuvieron de tener sobrepeso u obesidad, un 30 por ciento menos que las no bebedoras.

Wang dijo que una mujer delgada que no bebió alcohol tuvo un 43 por ciento de posibilidad de tener sobrepeso u obesidad en 13 años, mientras que se riesgo cayó al 33 por ciento si bebía entre 15 y 30 gramos por día.

Las mujeres que más alcohol bebían tendían a ser más activas, a pesar levemente menos al inicio del estudio y a ser fumadoras con respecto al resto de las participantes.

De todos modos, la relación entre el consumo de alcohol, el poco aumento de peso y el riesgo de engordar (sobrepeso u obesidad) se mantuvo tras considerar todos esos factores de riesgo.

Eso sugiere que el alcohol afectaría de manera independiente al peso corporal más allá de su relación con la alimentación y el estilo de vida.

Existen varios motivos por los que el alcohol ayudaría a controlar el peso, dijo Wang a Reuters Health. En el estudio, las que más alcohol consumían comían menos, especialmente carbohidratos, lo que ya habían identificado otros trabajos.

Asimismo, está demostrado que las mujeres tienden a gastar más calorías después de beber alcohol, aun más que las calorías que aporta la bebida. "El consumo de alcohol regular en cantidades bajas a moderadas induciría la pérdida neta de energía en las mujeres", finalizó Wang.

FUENTE: Reuters Health - Archives of Internal Medicine, 8 de marzo del 2010.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Kilitos de más puede prolongar la vida de los abuelos

Antes de alcanzar los años dorados, un exceso de grasa corporal tiende a elevar el riesgo de muerte, pero apenas unos kilos extra tendrían el efecto opuesto en los adultos mayores.

El aumento de la masa grasa en esa población "sería una reserva de energía que ayuda a las personas a sobrevivir a enfermedades y problemas crónicos", explicó a Reuters Health la doctora Jennifer L. Kuk, de la York University, en Canadá.

Así lo revela el estudio que ella codirigió con Chris I. Ardern, de la misma universidad. Allí, varios indicadores de bajo peso y grasa corporal estuvieron asociados con un aumento del riesgo de muerte en las personas mayores de 65 años.

Según publica Journal of the American Geriatrics Society, tener bajo peso a partir de los 75 años, comparado con un peso normal, elevaría 1,6 veces el riesgo de morir por cualquier causa en los hombres y casi tres veces en las mujeres.

Kuk y Ardern usaron datos de la encuesta llamada Third National Health and Nutrition Examination Survey, realizada entre 1988 y 1994, para evaluar la masa corporal, la circunferencia de cintura, la relación cintura-cadera, la circunferencia de cadera y otros indicadores de masa corporal y grasa en 4.437 hombres y 5.166 mujeres.

De esos totales, 1.116 tenían entre 65 y 75 años y 1.200 superaban los 75 años.

En 8,7 años, murieron 1.466 participantes.

La menor cantidad de decesos (un 4 por ciento en hombres y un 3,5 por ciento en mujeres) ocurrió entre los 18 y los 64 años. En ese grupo, el riesgo de muerte creció en los hombres obesos y el las mujeres con sobrepeso y obesidad.

Pero en los grupos de más edad, el bajo peso estuvo asociado con un aumento de la mortalidad y el sobrepeso, con una menor mortalidad.

Al analizar el riesgo de muerte, la obesidad sería una mayor preocupación en los adultos jóvenes que en los mayores. El control del peso debería seguir siendo blanco para reducir la carga de enfermedad y mortalidad en los más jóvenes, opinó el equipo.

De todos modos, a partir de estos resultados, aunque adelgazar reduciría el riesgo de desarrollar varias enfermedades asociadas con la obesidad, "se necesitan más estudios para confirmar si ayudaría a extender la longevidad en poblaciones mayores", concluyeron los autores. (fuente: Journal of the American Geriatrics Society, noviembre del 2009 y Reuters Health)

martes, 10 de noviembre de 2009

Una comida tranquila es mejor para controlar el apetito

NUEVA YORK - El consejo materno de comer más lento era sabio: un nuevo estudio sugiere que devorar la comida bloquea el proceso natural de control del apetito.

"La mayoría escuchamos que comer rápido promueve el consumo excesivo de comida y la obesidad, y algunos estudios respaldaron esa idea", dijo el doctor Alexander Kokkinos, autor principal del estudio.

Pero lo que se desconocía era la evidencia biológica de que una comida tranquila es mejor para controlar el apetito, indicó el equipo de Kokkinos, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Atenas, en Grecia, y del Imperial College de Londres, en el Reino Unido.

Para estudiarlo, los autores les indicaron a 17 hombres sanos comer una porción generosa de helado en dos situaciones distintas: en una, en dos porciones en 5 minutos; en la otra, en porciones pequeñas durante 30 minutos.

Aunque la sensación de saciedad y de hambre en ambos grupos no variaron, el equipo halló que cuando los hombres comían lentamente, sufrían un aumento en sangre de dos hormonas -péptido YY (PYY) y péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1)- durante tres horas después de ingerir el helado.

Las PYY y GLP-1 se liberan en el tracto digestivo como señal de "saciedad" para el cerebro, lo que reduce el apetito y el consumo de calorías.

Los resultados, aprobados para su publicación en Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, respaldan la sabiduría popular de que hay que saborear la comida.

Algunos estudios previos habían demostrado que cuando las personas se toman el tiempo para masticar la comida y disfrutarla, tienden a consumir menos calorías que cuando comen la misma comida a toda velocidad.

Pero se desconocen los motivos de esa diferencia.

"Nuestro estudio ofrece una explicación potencial de la relación entre comer rápido y hacerlo en exceso al mostrar que la velocidad a la que una persona come alteraría la liberación de las hormonas intestinales, que le indican al cerebro que hay que dejar de comer", dijo Kokkinos.

Los resultados son especialmente relevantes cuando muchas personas eligen la comida rápida y comen apurados, agregó el autor. El estudio sugiere que reducir la velocidad a la hora de comer favorecería el control del apetito y, finalmente, del peso.

Esto es una explicación posible a "la advertencia que nos daban de niños de que 'devorarse la comida te engorda'", finalizó Kokkinos. (fuente: Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, enero del 2010, Reuters Health)

miércoles, 28 de octubre de 2009

El alcohol ayuda a las ancianas a estar con pilas

Un estudio indica que el consumo leve a moderado de alcohol a los 70 años protegería a las mujeres, pero no a los hombres, de la pérdida natural de movilidad.

Pero los autores advierten que la mayoría de los beneficios están asociados con el estilo de vida de los bebedores.

El estudio se ocupó de la relación entre el consumo de alcohol y los niveles de movilidad en 3.061 hombres y mujeres saludables, de entre 70 y 79 años, residentes en Pittsburgh, Pensilvania y Memphis, en Estados Unidos.

Al inicio del estudio, ninguno tenía problemas para caminar 400 metros, subir 10 escalones o hacer actividades básicas de la vida cotidiana. Cada seis meses en los siguientes 6,5 años, se les realizó un control médico o una encuesta sobre movilidad.

A partir de esos resultados, el equipo de la doctora Cinzia Maraldi, de la Universidad de Ferrara, en Italia, determinó que el 24 por ciento de los participantes no podía caminar 400 metros y subir 10 escalones sin descansar.

Otro 49 por ciento desarrolló problemas para hacer esas tareas cotidianas.

Cuando el equipo analizó la movilidad según el consumo semanal de alcohol determinado al inicio del estudio, la ingesta moderada en los hombres y leve a moderada en las mujeres estuvo asociada con una menor pérdida de movilidad.

En los hombres, el consumo moderado se definió como ocho a 14 copas por semana. En las mujeres, la ingesta leve incluyó entre una y tres copas por semana, mientras que el consumo moderado se describió como cuatro a siete copas semanales.

Con todo, gran parte de ese efecto protector sobre la movilidad que tuvo el consumo leve a moderado de alcohol se debió a factores del estilo de vida de los bebedores, en especial el peso corporal más bajo, mayores niveles de actividad física, mayor ingreso y un nivel educativo más alto.

En Journal of the American Geriatrics Society, el equipo sugiere cautela al "atribuirle al consumo moderado de alcohol un beneficio directo sobre la habilidad funcional", ya que estos resultados demuestran que el estilo de vida tiene un papel más importante en la capacidad de los adultos mayores para mantener la movilidad.

FUENTE: Journal of the American Geriatrics Society, octubre del 2009 y Reuters Healt

martes, 1 de septiembre de 2009

El muy endeudado tiende a ser pipón

Las personas excesivamente endeudadas son más propensas a tener sobrepeso, reveló un nuevo estudio llevado a cabo en Alemania.

Las personas con un "endeudamiento excesivo", que son aquellas que no pueden pagar sus deudas en un período razonable, eran dos veces más proclives que la población general a tener sobrepeso.

El equipo de Eva Münster, de la Universidad de Mainz, halló también que esas personas eran también 2,5 veces más propensas a ser obesas.

Los países europeos y Estados Unidos observaron un aumento significativo del porcentaje de personas muy endeudadas. Se calcula que 3 millones de hogares (el 7,6 por ciento) entran en el criterio de "endeudamiento excesivo" en Alemania.

El nivel socioeconómico está claramente vinculado con la salud, pero las técnicas que se están usando para medirlo no tienen en cuenta el endeudamiento.

Para investigar cómo las deudas pueden afectar la salud, los autores entrevistaron a 949 personas que estaban recibiendo asesoramiento para solucionar sus deudas y la insolvencia en centros de dos estados alemanes y las compararon con 8.318 personas que participaron en una encuesta telefónica en el 2003 y eran una muestra representativa de la población general sin deudas.

En general, las personas endeudadas eran más jóvenes, tenían menor nivel educativo, eran más pobres y solían tener depresión, sobrepeso o ser obesas.

Alrededor del 11 por ciento de la población general era obesa, a diferencia del 25 por ciento del grupo endeudado. Este grupo era también más propenso a fumar todos los días.

Tras considerar esos factores, el equipo halló que tener deudas estaba asociado con 1,97 más probabilidades de tener sobrepeso y 2,56 veces más riesgo de ser obeso.

Los factores psicológicos, señaló el equipo, podrían aumentar el riesgo de sobrepeso u obesidad entre las personas endeudadas, que comerían para sobrellevar el estrés y la depresión.

Los alimentos saludables serían más costosos, mientras que los productos "con alta densidad calórica, como los dulces o las golosinas grasosas, suelen ser más económicos que los alimentos con baja densidad calórica, como las frutas o las verduras".

Los resultados, para los autores, no establecen que las personas con sobrepeso u obesidad sean más propensas a endeudarse porque les va peor al buscar trabajo o ganan menos dinero que las personas más delgadas.

El equipo concluyó que los investigadores que analizan el nivel socioeconómico y la salud deberían incluir el estado de deuda de las personas, además de variables estandarizadas, como el ingreso y la educación. (Fuentes: BMC Public Health, online 7 de agosto del 2009 / Reuters Health)

domingo, 16 de agosto de 2009

Balón intragástrico: Alternativa para adelgazar sin cirugía

La colocación de un balón intragástrico se transformó un procedimiento médico simple e innovador, indicado para combatir el sobrepeso y casos especiales de obesidad mórbida, que permite bajar entre 12 y 20 kilos en 6 meses.

Los malos hábitos alimentarios, el sedentarismo, los factores genéticos y los metabólicos son sólo algunas de las causas de la obesidad, un fenómeno que crece y afecta a hombres y mujeres en todo el mundo.

Las personas con obesidad intentan todo método posible a su alcance para bajar de peso en forma rápida, ya sea con rigurosas dietas o tratamientos con medicación.

Inclusive, las personas se someten a intervenciones quirúrgicas que modifican su sistema digestivo en forma irreversible.

No obstante, los avances de la ciencia permiten en la actualidad poner al alcance de las personas con obesidad nuevas alternativas efectivas en el corto plazo, no invasivas y sin necesidad de cirugía ni internación, sobretodo en aquellos pacientes que, por su obesidad, no justifica la misma, entre las que se destaca el balón intragástrico .

Este procedimiento está recomendado, entre otras opciones, ante la necesidad de reducir el exceso de peso pre y post-embarazo y para buscar soluciones efectivas y seguras para adelgazar en pocos meses.

Se trata de un balón de silicona suave que se coloca desinflado en el estómago por vía endoscópica, sin cirugía. Luego se rellena con solución líquida y se retira a los seis meses de colocado, período en el que, en general, el paciente logra reducir entre 12 y 20 kilos.

Diversos estudios indican que, en el corto y mediano plazo, el balón intragástrico es significativamente superior a las dietas para perder peso y no recuperarlo.

"El principal beneficio del balón es que, una vez colocado en el estómago, permite al paciente reeducar su conducta alimentaria, reducir notablemente las porciones de alimentos e incorporar hábitos saludables. La colocación dura aproximadamente 30 minutos, no requiere días de internación y no es agresivo, porque no modifica la estructura del estómago", señala Luis Caro, gastroenterólogo endoscopista, director médico de Gedyt y jefe de Gastroenterología del Instituto Alexander Fleming.

Para obtener éxito en este tratamiento, es fundamental hacer un seguimiento adecuado del paciente, teniendo en cuenta que debe ir acompañado de una dieta nutritiva y equilibrada.

"El trabajo en equipo del gastroenterólogo y el endoscopista es fundamental a la hora de decidir la colocación del balón intragástrico, porque son quienes deben evaluar cada caso y supervisan todo el proceso, donde también es conveniente el aporte de nutricionistas, cardiólgos y psicólogos", agrega Caro.
El balón intragástrico está especialmente indicado para:
* Pacientes mayores de 18 años y menores de 60 años.
* Pacientes con un Índice de Masa Corporal (IMC) de 26 a 35 (NOM).
* Pacientes con sobrepeso u obesidad mórbida (casos especiales como preparación previa para cirugía-Puente).
* Mujeres que tengan que perder peso para buscar un embarazo.
* Pacientes que no sean candidatos a una cirugía de obesidad.

Entre sus ventajas, se destacan:

* Ayuda a perder más peso en relación con otros programas de reducción de peso (dietas).
* Proveee una sensación de plenitud o saciedad.
* Ayuda a aprender e incorporar nuevos hábitos alimentarios y nutricionales para lograr resultados que se mantengan en el largo plazo.
* El proceso de introducción se realiza en el día y no requiere internación.
* Es un procedimiento endoscópico, no quirúrgico ni farmacológico
* Requiere el seguimiento de un equipo multidisciplinario de médicos expertos en sobrepeso y obesidad.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Amamantar protege contra el cáncer de pecho

Las mujeres cuya madre o hermana padecen cáncer de mama deberían considerar "fuertemente" el acto de amamantar a sus hijos, según aconsejan expertos en un informe publicado esta semana.

En un estudio a largo plazo realizado a más de 60.000 mujeres, los investigadores hallaron que aquellas con antecedentes familiares de cáncer de pecho corrían mucho menos riesgo de desarrollar la enfermedad antes de la menopausia si amamantaban a sus bebés, comparado con las mujeres que no lo hacían.

"La lactancia materna es buena para las madres y para los bebés", dijo a Reuters Health la doctora Alison M. Stuebe, de la University of North Carolina, en Chapel Hill.

Los resultados provienen de datos de 60.075 enfermeras que habían dado a luz y participaron en un estudio entre 1997 y el 2005.

A fines de junio del 2005, 608 mujeres -alrededor del 1 por ciento- habían desarrollado cáncer de pecho cuando tenían un promedio de 46 años, indicaron Stuebe y colegas del Brigham and Women's Hospital y la Escuela de Medicina de Harvard, en la última edición de Archives of Internal Medicine.

Los autores también informaron que las mujeres con madre, hermana u otro pariente cercano con cáncer de mama tenían un 59 por ciento menos riesgo de padecer la enfermedad si habían amamantado alguna vez en su vida.

Esa reducción del riesgo es equiparable a la que obtienen las mujeres con alto riesgo de tumores mamarios que toman la terapia hormonal tamoxifeno para prevenir el cáncer de pecho, indicaron los investigadores.

En tanto, no se registró ninguna relación entre la lactancia materna y el cáncer de mama en las mujeres sin antecedentes familiares de la condición.

No obstante, el equipo de Stuebe también halló que las pacientes que no habían amamantado pero usaban fármacos para suprimir la producción de leche materna tenían un 42 por ciento menos de riesgo de desarrollar cáncer mamario que aquellas que nunca habían amamantado o no consumían ese tipo de medicina.

Esa asociación podría estar vinculada con un problema en el proceso por el cual el tejido mamario regresa a su estado previo al embarazo.

Si una mujer no amamanta, experimenta un agrandamiento abrupto y el tejido mamario se inflamaría, explicó el equipo en el informe. Esa inflamación estaría ligada al cáncer.

"Creemos que tanto la lactancia como el uso de medicamentos supresores (de la leche materna) previenen esta inflamación", añadieron los autores.

En el estudio actual, alrededor del 70 por ciento de las mujeres que optaron por no amamantar a sus bebés dijeron que tomaban medicación para suprimir la producción mamaria de leche.

Claramente, concluyeron los investigadores, el amamantamiento está relacionado con "múltiples beneficios para la salud" de la mamá y el niño.

"Ese es el motivo por el cual necesitamos políticas hospitalarias de apoyo, licencias por maternidad pagas y lugares en el trabajo para que las mujeres puedan cumplir con sus objetivos de lactancia", dijo Stuebe. / Archives of Internal Medicine, 10/24 de agosto del 2009 y Reuters Health

lunes, 10 de agosto de 2009

Comer mal es peor que fumar

Comer demasiadas hamburguesas puede producir obesidad y aumento del colesterol. Al igual que se avisa en los paquetes de tabaco, los consumidores deberían estar advertidos de las consecuencias del consumo de ciertos alimentos. Los cambios en la dieta han sido vertiginosos en los últimos años y, como señalan expertos en nutrición, la tendencia es a peor.

Comer mal, además, no sólo produce obesidad, diabetes o problemas cardiovasculares. Están aumentando las alergias e intolerancias y también otros trastornos, de carácter más leve, que merman la calidad de vida. Hasta tal punto que, si no se invierte esta tendencia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé algo nunca visto: que los nacidos después de 2000 tengan menos esperanza y calidad de vida que los que nacieron antes.

Manuel Serrano-Ríos, catedrático de Medicina Interna de la Universidad Complutense y miembro de la Real Academia de Medicina, opina que 'globalmente, una mala nutrición es un factor de riesgo más grave que el tabaco, ya que su impacto es mayor sobre muchos sistemas'. Un grupo de expertos del Consejo Científico del Instituto Danone, que preside Serrano-Ríos, debatió la semana pasada sobre la importancia de invertir la mala tendencia en la alimentación durante un curso sobre nutrición y salud pública en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander. Pilar Cervera, ex directora del Centro de Enseñanza Superior de Nutrición y Dietética, también opina que las secuelas de comer mal se extienden más que las del tabaco. 'Por eso tienen efecto las luchas contra el tabaco, porque se habla de consecuencias más concretas', asegura Cervera.

La obesidad, que ha sido la primera enfermedad no infecciosa de la que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declara una pandemia, es la consecuencia más visible de una mala alimentación. Pero la necesidad de volver a la dieta mediterránea se apoya además en otros factores: 'La prevalencia de alergias e intolerancias ha aumentado muchísimo en los últimos años', afirma Ascensión Marcos, experta del Grupo de Inmunonutrición del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). 'Los malos hábitos en la alimentación repercuten en el sistema inmune', incide Marcos, 'y aunque muchas alergias e intolerancias alimentarias están sin diagnosticar, se está diciendo que en 2010 entre el 40 y el 50% de la población europea va a padecer algún tipo de alergia'.

La dificultad de diagnóstico se extiende a otros de los efectos de la mala nutrición, 'trastornos sin gravedad pero que van mermando la calidad de vida, y de los que la gente no se preocupa hasta que no son verdaderos problemas', afirma Pilar Cervera. 'El estreñimiento es uno de los más comunes, del que se pueden derivar hemorroides o fisuras anales, que a la vez pueden terminar en anemia por pérdidas de sangre; en general hay todo un subgrupo de trastornos ligados a una mala alimentación; mala hidratación, que da problemas de piel, de cabello... y estos pequeños trastornos simplemente se van asumiendo, por lo que no desaparecen o empeoran hasta que son realmente graves', explica la experta del Instituto Danone, que aboga por una alimentación variada y con horarios establecidos como solución a estos problemas.

Son muchos los factores que influyen en la mala nutrición. Aparte del estilo de vida, 'la tecnología de alimentos', afirma Serrano-Ríos, 'ha contribuido a incluir en alimentos procesados ingredientes que facilitan la alergia; el consumo preferencial de determinados alimentos, a la vez que los nuevos métodos de laboratorio han contribuido a que se desarrollen estos problemas'.

Para los expertos se trata de una especie de paradoja: la mejora del nivel de vida no ha hecho sino empeorar la calidad o el equilibrio en la alimentación y poner en grave peligro la dieta mediterránea. 'Los españoles comemos mucho, comemos mal, apenas hacemos ejercicio físico y dormimos menos horas de las convenientes', afirma Isabel Ávila, miembro del Instituto Danone y presidenta de la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU), que acaba de presentar un estudio sobre hábitos saludables. El resultado ha sido un 'suspenso absoluto'. Según el informe, tan sólo el 6,6% de la población alcanza los objetivos de alimentación saludable respecto al consumo de frutas, verduras, pescado y legumbres.

Unos datos poco alentadores y mucho peores en equilibrio que los de los últimos años: 'Antes era menos habitual que los jóvenes tomaran tantas calorías y no estaba en este peligro la dieta mediterránea; no sabemos por qué, pero aunque cada vez somos más exigentes con la salud y con la alimentación, al final nos cuidamos menos y nos alimentamos peor', afirma Ávila.
No están claras las razones del aumento ni tampoco la solución, pero existe consenso sobre cuál debe ser la principal vía de combate: la educación es la base para modificar unos hábitos más difíciles de cambiar conforme avanza la edad. 'Esta falta de formación, de atención a la nutrición para una vida saludable, repercute en otros ámbitos muy graves, ya que se produce un riesgo de manipulación, porque la gente se cree todo lo que le cuentan sobre dietas, lo que se anuncia en televisión', asegura Serrano-Ríos. Un grave desconocimiento que se transmite de padres a hijos:

'Los niños son grandes imitadores, por eso es muy importante que toda la familia coma lo mismo, eso de preguntarles a los niños qué quieren comer no se hacía en mi época', dice Cervera, 'es vital que toda la familia coma lo mismo e introducir al niño pronto en la mesa familiar'.

La responsabilidad es tanto familiar como escolar. Los expertos coinciden en que la educación alimentaria es un apartado olvidado y que es necesario potenciarla a todos los niveles de la educación. 'En la asignatura de Educación para la ciudadanía', afirma Serrano-Ríos, 'y en la carrera de Medicina, donde ni siquiera está bien reflejada la importancia de la nutrición; los médicos tienen una formación muy escasa, yo diría que casi ha habido menosprecio en este sector'. La poca consideración que se ha dado a la nutrición no evita la existencia de otra paradoja. Hay preocupación, pero no acción.

El estudio revela que el 75% está preocupado por llevar una dieta sana, aunque a la hora de la verdad todo se quede en buenas intenciones.

La presidenta de CEACCU cree que, en general, la sociedad padece 'poca información y menos formación'. Problemas de etiquetado y de tiempo para cocinar se suman al desconocimiento. Pilar Cervera asegura que para adquirir esta educación 'hay que conocer los grupos alimentarios y mezclarlos de forma equilibrada'. La experta en nutrición cree que 'la dietética no está reñida con la gastronomía, es necesario cuidar la presentación y controlar la grasa y sal, pero tampoco eliminarlos'. Factores que hagan más atractiva la variedad, sobre todo en lo que concierne a los niños, pueden ser clave para conseguir un cambio en esta cultura que se aleja peligrosamente de la dieta mediterránea.

Un atisbo de esperanza viene de la mano de la crisis. Ávila cree que la coyuntura económica 'está cambiando ligeramente los hábitos, las familias están recuperando buenas costumbres en la mesa'. Los productos base de la dieta mediterránea son, de hecho, algunos de los más económicos. Las legumbres, vegetales o los cereales cumplen ambos requisitos y tienen en este momento su oportunidad perfecta para recuperar el protagonismo en la mesa. Y es que, a la hora de comer, nada como los platos de la abuela. / Fuente: El País Internacional

miércoles, 22 de julio de 2009

Consumir menos calorías no aumentaría el promedio de vida

No preste demasiada atención al rumor que dice que comer menos prolonga la vida: una nueva investigación sugiere que, al contrario de lo que indican informes previos, la restricción alimenticia no incrementa la supervivencia.

Estudios recientes señalaban que consumir menos calorías prolongaba la vida de moscas de la fruta y ratones. A comienzos de este mes, un trabajo publicado en la revista Science reveló que esto también sería cierto en los monos rhesus, una especie más cercana a los humanos.

En la presente investigación, publicada en la revista PLoS-Biology, los doctores David S. Schneider y Janelle S. Ayres, de la Stanford University en California, examinaron cómo la pérdida de apetito, que es generada muchas veces por infecciones, afecta la capacidad de la mosca de la fruta o Drosophila para combatir a varios gérmenes.

Comer menos calorías tuvo un efecto "complejo" sobre el sistema inmune, dijo Schneider a Reuters Health. Si bien ayudaba a terminar con algunos gérmenes, volvía a las moscas más vulnerables a otros.

Los resultados indican que la restricción alimenticia no es una "panacea" para una mayor supervivencia, destacó el doctor Schneider.

Sin embargo, se requieren más estudios para determinar si estos resultados en las moscas de la fruta también se extenderían a otros animales, incluidas las personas, añadió. (fuentes: PLoS-Biology, 2009 y Reuters Health)

jueves, 18 de junio de 2009

Ensaladas espantan la mala conciencia

Un estudio reciente muestra que el simple hecho de ver una comida saludable, como puede ser una ensalada, junto a otras de contenido calórico más alto, parece inducirnos a elegir la alternativa menos recomendable.

Las cadenas de comida rápida, vilipendiadas por su parte de culpa en las alarmantes tasas de obesidad, han incorporado a sus menús ensaladas y frutas. Pero por lo que se desprende de un estudio reciente estadounidense, esto no significa que los consumidores las acaben pidiendo. Parece ser, irónicamente, que el efecto es el contrario: el simple hecho de ver una ensalada en un menú lleva a muchas personas a elegir la opción menos saludable.

Con tan solo ver la ensalada y considerar si pedirla, algunos de nosotros sentimos que ya estamos haciendo algo bueno. 'Vemos la ensalada y pensamos que ayer ya comimos una y que mañana comeremos otra, y el resultado es que acabamos pidiendo la hamburguesa con patatas fritas', explica Gavan Fitzsimons, profesor de Marketing y Psicología de la Escuela de Negocios Fuqua de la Universidad de Duke en Durham, Estados Unidos.

'En este caso, la mera presencia de la ensalada tiene un efecto liberador. Considerar pedirla ya satisface la necesidad de tomar decisiones buenas para la salud, y da licencia para caer en la tentación', añade Fitzsimons. En el estudio, publicado en la versión electrónica del Journal of Consumer Research, también se observó que las personas con un mayor autocontrol al escoger su comida y con hábitos saludables tienen más probabilidades de acabar escogiendo platos menos saludables.

Cuando a los participantes del estudio se les dio a elegir entre un plato de patatas fritas, uno de nuggets de pollo y otro de patata al horno con mantequilla y crema agria, sólo el 10% eligió el más calórico, las patatas fritas. En cambio, cuando a este menú se le añadió una ensalada, el número de personas que optó por las patatas fritas subió al 33%. En otro experimento, el 37% de participantes eligió una hamburguesa con queso y beicon cuando al menú ofrecido se añadía una hamburguesa vegetariana (las otras opciones eran un bocadillo de pollo y otro de pescado). Cuando la hamburguesa vegetariana no aparecía en el menú, sólo el 17% de los participantes optó por la hamburguesa con queso y beicon.

En términos más generales, según el investigador, mucha gente que antes no habría ni entrado en un establecimiento de comida rápida, ahora lo hace porque sabe que puede pedir platos sanos. De aquí que muchas cadenas de comida rápida como McDonald's hayan incrementado sus beneficios recientemente. 'Los analistas nos dicen que el incremento de ventas en estos establecimientos no viene de un aumento del consumo de ensaladas sino de las hamburguesas y patatas fritas', puntualiza el investigador. El equipo de Fitzsimons sugiere que, si nuestro objetivo es comer sano, deberíamos evitar a toda costa frecuentar este tipo de restaurantes. Y, si acabamos yendo, debemos recordar que somos vulnerables.

Otro trabajo realizado por la Universidad de Carnagie Mellon, en Pittsburg, que publica American Economic Review, ha analizado qué efecto tiene que cada alimento publique el contenido calórico al lado del precio. Los investigadores han estudiado la elección de los consumidores en establecimientos de comida rápida en Nueva York, antes y después de que entrara en vigor la ley que obliga a este tipo de restaurantes a publicar la información calórica.

Sorprendentemente, las personas que estaban a dieta acabaron consumiendo más calorías después de que entrara en vigor dicha ley. 'Lo que creemos que ocurre es que estas personas subestiman el número de calorías que tiene un plato y cuando lo ven escrito piensan que, en realidad, tiene menos de lo que creían', explica George Loewenstein, profesor de Economía y Psicología de la citada universidad y uno de los autores del estudio.

Loewenstein cree que la solución a las crecientes tasas de sobrepeso y obesidad no pasa simplemente por publicar la información calórica, sino que hay que ir mucho más allá: 'La comida basura es demasiado cómoda y barata, y los precios de las porciones grandes son un aliento para consumirlas. Lo que tenemos que hacer es dar incentivos a la gente para que consuma alimentos saludables y hacer que sea un poco más inconveniente pedir alimentos muy calóricos'. (fuente: Ester Riu / El País Internacional)

martes, 9 de junio de 2009

Mucha bebida cola puede ocasionar problemas musculares


Tomar varios litros de bebida cola puede provocar escasez crónica de potasio en el cuerpo, lo que genera debilidad muscular e incluso parálisis, señaló un grupo de médicos griegos.

Aunque podría parecer que "el consumo excesivo de refrescos a este nivel es demasiado raro y que no es un problema de salud pública, (...) tenemos motivos para pensar que no es tan extraño", indicó el autor de un editorial que acompañó al estudio en International Journal of Clinical Practice.

El doctor Moses Elisaf y sus colegas de la Universidad de Ioannina, en Grecia, identificaron seis informes de deficiencia de potasio inducida por la ingesta de bebidas cola publicados desde 1994. Las cantidades de refresco en base a cola consumidas iban de 2 a 9 litros diarios.

Los problemas musculares variaron desde debilidad muscular hasta parálisis profunda y todos los pacientes presentaron niveles de potasio anormalmente bajos en la sangre.

"Afortunadamente, todos los pacientes se recuperaron rápida y completamente después de discontinuar la ingesta de (bebidas) cola y de la suplementación oral o intravenosa de potasio", escribió el equipo de Elisaf.

En su editorial, el doctor Clifford D. Packer, del Centro Médico Louis Stokes en Cleveland, Ohio, comenta que "hay pocas dudas de que decenas de millones de personas en los países industrializados beben al menos 2 a 3 litros de cola por día".

Packer destacó que "la industria de los refrescos debe promover el uso seguro y moderado de sus productos para todos los grupos etarios, reducir los tamaños que se sirven y prestar atención a los pedidos cada vez mayores de bebidas más saludables". (fuente: Reuters Health)

jueves, 4 de junio de 2009

La dieta determina la fertilidad masculina

Una dieta equilibrada supone un beneficio para la fertilidad masculina. Comer pocas frutas y verduras se asocia con una baja capacidad reproductora del semen, según los resultados de un estudio que publica el último número de la revista Fertility and Sterility, en el que han participado investigadores de la Universidad de Murcia, la Universidad Miguel Hernández, el Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP) y el Instituto Bernabeu de Alicante. Según la investigación, el consumo de estos alimentos, ricos en antioxidantes, retarda o previene la oxidación de otras moléculas.

El equipo español lleva cuatro años analizando la asociación entre hábitos dietéticos y ocupacionales y la calidad del semen en varones que acuden a clínicas de fertilidad en España. El estudio se ha realizado con 61 hombres que acudieron a alguna de estas clínicas con su pareja, 30 de ellos con problemas reproductivos. Los investigadores pudieron ver que los individuos sin problemas, es decir, con una buena calidad seminal, consumían más verduras y frutas y, por tanto, más vitaminas, ácido fólico y fibra y menos proteínas y grasas.

Cítricos y pimientos

En definitiva, comer alimentos como los cítricos, los pimientos o las espinacas baja el nivel de estrés oxidativo que interviene en la calidad seminal. En quienes toman más vegetales y frutas se registran valores superiores en parámetros determinantes a la hora de valorar la calidad seminal: la concentración, la movilidad y la morfología de los espermatozoides.

El pasado mes de marzo el mismo equipo publicó los resultados de otra investigación en la que mostraban que los hombres que comían mucha carne y lácteos grasos tenían una menor calidad seminal que aquellos que consumían más frutas, verduras y lácteos desnatados. Las grasas acumulan tóxicos y contaminantes que podrían estar detrás de esta disminución de la calidad seminal.

Cada vez hay más estudios que indican que la fecundidad masculina ha disminuido durante las últimas décadas. Muchos apuntan a que la exposición a tóxicos y contaminantes a través de la dieta u otros factores ambientales puede comprometer la capacidad reproductiva del varón incluso antes de nacer si su madre vivió durante su embarazo en un entorno contaminado. / Informe: Mónica Ferrado, El País Internacional

martes, 5 de mayo de 2009

Dieta vegetariana no causaría pérdida ósea


Un estudio pequeño sugiere que las mujeres posmenopáusicas vegetarianas y consumidoras de carne tendrían la misma densidad mineral ósea, a pesar de que las amantes de los vegetales comen una menor cantidad de calcio y proteína.

La alimentación vegetariana no incluye productos de origen animal, como los huevos y los lácteos. Por ello, siempre existió la idea de que las mujeres vegetarianas podrían no recibir suficientes nutrientes, como el calcio, para mantener una masa ósea sana.

Pero en el nuevo estudio, un equipo de investigadores halló que monjas budistas que adherían estrictamente a una dieta vegetariana sin productos de origen animal tenían una masa ósea comparable con las de mujeres de la misma edad que sí comían carne.

El estudio, publicado en la revista Osteoporosis International, incluyó a 105 monjas en Vietnam de unos 62 años y a 105 consumidoras de carne de la misma edad.

Mediante estudios óseos por imágenes, el equipo determinó que las mujeres de ambos grupos tenían una densidad mineral ósea similar en la columna, la cadera y el cuerpo en general.

La tasa de osteoporosis también fue similar: el 17 y el 14 por ciento de las vegetarianas y las no vegetarianas, respectivamente, tenían osteoporosis en la cadera.

Eso a pesar de que las vegetarianas consumían en general la mitad de calcio y proteína que las no vegetarianas, según explicó el autor principal del estudio, doctor Tuan V. Nguyen, del Instituto de Investigación Médica Garvan, en Sidney, Australia.

Al equipo le sorprendió la poca cantidad de calcio que consumían las monjas. "pero parecía no haber un efecto significativo sobre la salud", dijo Nguyen a Reuters Health.

Aunque se desconocen los motivos, agregó el autor, una hipótesis apuntaría a la soja que consumían las monjas y que, según otros estudios, podría contrarrestar la pérdida de masa ósea en la posmenopausia por la acción de compuestos similares al estrógeno llamados isoflavonas.

Se desconoce también si estos resultados podrían aplicarse a todas las mujeres vegetarianas, ya que las monjas budistas tienen un estilo de vida completamente distinto al de la población general. Una diferencia, dijo Nguyen, es que son más activas en actividades diarias como la jardinería.

Hacer ejercicio regularmente, en especial al levantar peso, lo que hace que el cuerpo trabaje contra la gravedad, forma y mantiene la masa ósea. (fuente: Osteoporosis International, online 7 de abril del 2009 y Reuters Health)

jueves, 18 de diciembre de 2008

Un poco de vino potencia el omega 3, bueno para el corazón

Tomar una o dos copas de vino por día elevaría la cantidad en sangre de ácidos grasos omega 3, los cuales son saludables para el corazón.

Este es el resultado de un estudio sobre adultos europeos que halló que quienes bebían con moderación solían tener niveles más altos de omega 3 en la sangre, aún luego de considerar el consumo de pescado, la principal fuente alimentaria de esas grasas.

La relación fue más sólida entre los bebedores de vino que entre los que preferían la cerveza o los licores.

Los hallazgos sugieren que especialmente el vino modificaría el metabolismo de las grasas omega 3, precisó el equipo dirigido por la doctora Romina di Giuseppe, de la Universidad Católica de Campobasso, en Italia.

Los resultados apuntan también a otra explicación de por qué beber vino con moderación estás asociado con un menor riesgo de enfermedad cardíaca, publicó el equipo en American Journal of Clinical Nutrition.

Los ácidos grasos omega 3, que están presentes en pescados grasos, como el salmón y la caballa, protegen el corazón al reducir el nivel de triglicéridos (un tipo de grasa en sangre), disminuyen la inflamación y previenen las arritmias, entre otros beneficios.

El vino aumentaría los niveles en sangre del colesterol "bueno" o HDL, reduciría el riesgo de formación de coágulos y mejoraría la función de la pared arterial.

Algunos estudios de laboratorio sugirieron que una cantidad moderada de vino, u otros tipos de alcohol, modificaría también el metabolismo de los ácidos omega 3.

"Eso es exactamente lo que encontramos en los participantes. Las personas que bebían alcohol con moderación (una copa diaria las mujeres y dos en los hombres) tenían concentraciones más altas de ácidos grasos omega 3 en plasma y glóbulos rojos, independientemente del consumo de pescado", declaró di Giuseppe.

El estudio incluyó a 1.604 adultos de entre 26 y 65 años que vivían en Italia, Bélgica e Inglaterra.

Dado que esos tres países tienen hábitos alimentarios y de consumo de alcohol tan distintos, el equipo pudo analizar los efectos de distintos tipos de alcohol sobre los niveles de los ácidos grasos omega 3.

Los investigadores hallaron que el consumo moderado de vino estaba especialmente asociado con niveles más altos de omega 3.

Eso, señaló el equipo, sugiere que componentes del vino distintos al alcohol confieren el beneficio. Para los autores, serían los antioxidantes llamados polifenoles. (fuentes: American Journal of Clinical Nutrition, enero del 2009; online 4 de diciembre del 2008 y Reuters Health)

jueves, 11 de diciembre de 2008

Estudio revela que el dinero motiva a las personas a adelgazar

 Si los beneficios de adelgazar para la salud a largo plazo no alientan a las personas a hacer dieta y ejercicio, algunos incentivos económicos inmediatos serían la solución, sugirió un nuevo estudio.

La investigación, que incluyó a 57 adultos obesos, en su mayoría hombres, reveló que los participantes que recibían incentivos económicos adelgazaban tres veces más que aquellos que tenían como único incentivo el control mensual del peso.

Durante 16 semanas, los participantes de ambos grupos incentivados adelgazaron entre 6 y 6,5 kilos, a diferencia de los 2 kilos en el grupo de control.

Los resultados, publicados en Journal of the American Medical Association, sugieren que cuando las promesas de gozar de mejor salud no motivan a las personas a adelgazar, las recompensas económicas podrían tener éxito.

La idea, explicó a Reuters Health el autor principal del estudio, el doctor Kevin G. Volpp, es resolver un obstáculo fundamental para cambiar los hábitos de vida: a las personas no les gusta abandonar lo que disfrutan, como comer dulces o fumar, a cambio de un beneficio potencial para la salud al final del camino.

"La idea de que habrá alguna recompensa en el futuro es fácil de descartar", dijo Volpp, profesor asociado de la Escuela de Medicina de la University of Pennsylvania y médico del Centro Médico de Asuntos Veteranos de Filadelfia.

En cambio, es difícil ignorar la idea de ganar o perder dinero en el corto plazo.

Para el estudio, el equipo dirigido por Volpp usó dos tipos de incentivos económicos. En uno, los participantes podían ganar un premio diario de la lotería, pero sólo podían acceder a las ganancias acumuladas si alcanzaban la meta fijada a fin de mes.

En el otro programa de incentivo, los participantes podían aportar hasta 3 dólares por día y hacer que los investigadores aportaran la misma cantidad. Nuevamente, podían acceder al dinero acumulado sólo si alcanzaban la meta establecida para fin de mes.

Todos los participantes integraron al azar uno de los dos grupos con incentivo o el grupo de control, al que sólo se lo pesaba mensualmente. Cada participante recibió como meta adelgazar 7 kilos en 16 semanas.

El equipo halló que ambos grupos con incentivo adelgazaron significativamente más. Y mientras que la mitad de cada grupo con incentivo logró la meta de los 7 kilos, solamente el 10 por ciento del grupo de control lo hizo.

Según Volpp, el nuevo estudio es simplemente un "primer paso" hacia el uso de inventivos económicos para alentar a las personas a adelgazar o a realizar otros cambios del estilo de vida. Se necesitan más estudios para conocer si el dinero motiva a la gente en el largo plazo. (fuentes: Journal of the American Medical Association, 10 de diciembre del 2008 y Reuters Health)

jueves, 20 de noviembre de 2008

Los niños podrían bajar de peso si no ven publicidad de comida rápida

Prohibir la publicidad de comida rápida en televisión en Estados Unidos podría disminuir un 18 por ciento la cantidad de niños con sobrepeso, informaron investigadores.

Pero el equipo de la Oficina Nacional de Investigación Económica estadounidense cuestionó si sería práctico imponer ese tipo de regulación oficial, que sólo existe en Suecia, Noruega y Finlandia.

"Sabemos desde hace un tiempo que la obesidad infantil ha invadido nuestra cultura, pero se han realizado pocas investigaciones empíricas que identifiquen a la publicidad televisiva como una posible causa", indicó la economista Shin-Yi Chou, de la Lehigh University en Pennsylvania.

"Quizás, esta línea de investigación pueda conducir a un debate serio sobre el tipo de políticas que pueden disminuir la epidemia de obesidad en Estados Unidos", agregó la experta.

Para el estudio, financiado en parte por el Gobierno federal, Chou y sus colegas emplearon datos de casi 13.000 niños que participaron del Sondeo Longitudinal Nacional sobre Niñez y Juventud en 1979 y en 1997, ambos lanzados por el Departamento de Empleo de Estados Unidos.

"La medición de publicidad utilizada es la cantidad de horas de mensajes publicitarios televisivos sobre restaurantes de comida rápida que se veían por semana", escribió el equipo en Journal of Law and Economics.

"Nuestros resultados indican que una prohibición de esas publicidades reduciría en una población determinada un 18 por ciento el número de chicos de entre 3 y 11 años con sobrepeso y un 14 por ciento la cantidad de adolescentes de 12 a 18 años con exceso de peso", añadieron los autores.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos estiman que el 13,9 por ciento de los niños de 2 a 5 años tienen sobrepeso, al igual que el 18,8 por ciento de los de 6 a 11 años y el 17 por ciento de aquellos de entre 12 y 19 años.

Los porcentajes han estado aumentando continuamente.

Mirar televisión también es un factor conocido de aumento de las tasas de obesidad, ya sea porque los chicos ejercitan menos o porque puede interferir con el sueño.

El Instituto de Medicina estadounidense informó en el 2006 que existía evidencia convincente que vinculaba la publicidad sobre alimentos en televisión con el aumento de la obesidad infantil.

Un estudio sugirió que los niños veían un promedio de 20.000 comerciales televisivos por año en la década de 1970, lo que aumentó a 30.000 en los diez años siguientes y trepó a más de 40.000 a fines de los 90.

jueves, 6 de noviembre de 2008

El arroz puede provocar una reacción intestinal grave en bebés

Un nuevo estudio confirmó que aunque el arroz posee baja capacidad de provocar reacciones alérgicas puede disparar una forma grave de inflamación intestinal en algunos bebés.

Esa reacción se llama "síndrome de enterocolitis inducida por alimentos" o SEIPA y es una respuesta inflamatoria del sistema digestivo a ciertas proteínas alimentarias, como las de la leche de vaca, la soja, la carne y los granos.

Los bebés con SEIPA suelen tener vómitos y diarrea dentro de las dos horas de haber ingerido el alimento disparador.

Si bien el SEIPA es similar a cualquier otra alergia alimentaria, no produce una respuesta de los anticuerpos del sistema inmune. Y a diferencia de una alergia alimentaria real, el SEIPA suele provocar sólo síntomas gastrointestinales.

Dado su bajo potencial disparador de respuestas alérgicas, se suele recomendar el uso del arroz como la primera comida sólida de los bebés. Pero el grano recibe cada vez más atención como causante del SEIPA.

El equipo de investigadores australianos que realizó el estudio halló durante más de 16 años que 14 niños ingresaron al hospital con 26 crisis de SEIPA asociada con el consumo de arroz.

En ese mismo período, ingresaron 17 niños con 30 crisis de SEIPA por consumo de leche de vaca o soja, que son los disparadores más comunes de la enfermedad.

Es más: las reacciones al arroz fueron más graves y más niños necesitaron líquido endovenoso, publicó el equipo en Archives of Disease in Childhood.

El arroz sigue siendo un alimento hipoalergénico y el hecho de que provoque SEIPA no lo cambia, dijo el autor principal del estudio, el doctor Andrew S. Kemp, del Hospital de Niños de Westmead, en Sidney, Australia.

"Los padres de niños con alergias alimentarias no tienen que preocuparse por el arroz", dijo a Reuters Health.

El mensaje, dijo Kemp, es que los médicos sepan que el arroz puede provocar SEIPA, que suele confundirse con la sepsis (una infección en la sangre) o con algún problema abdominal agudo que exige una solución quirúrgica.

Según el equipo, los niños con SEIPA suelen tener varios problemas antes de recibir un diagnóstico, por lo que saber que el arroz puede causar síntomas digestivos graves adelantaría el tiempo del diagnóstico.

"Los pediatras deberían saber que el arroz no sólo puede causar SEIPA, sino que esas reacciones serían más graves que las provocadas por la leche de vaca o la soja" añadió el equipo.

FUENTE: Archives of Disease in Childhood, online 28 de octubre del 2008 y Reuters Health

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Los niños imitan la alimentación de los padres desde temprana edad

Los padres que quieren que sus hijos en edad preescolar coman verduras deben analizar primero sus propios hábitos alimentarios.

Un estudio sobre 120 niños pequeños a los que se les permitió "comprar" comida en un supermercado para jugar reveló que hasta los de 2 años tendían a imitar las elecciones alimentarias habituales de sus padres.

Los niños que acumulaban productos dulces, bebidas endulzadas y "snacks" salados tenían en general padres que incluían esos productos en la lista de compras. Los niños con los hábitos de compra más saludables también imitaban a sus padres.

Los resultados, publicados en Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine, sugieren que hasta los niños muy pequeños no eligen indiscriminadamente los caramelos cuando se les da la posibilidad.

En cambio, ellos estarían ya formando sus preferencias alimentarias, potencialmente duraderas, según los hábitos de compra de los adultos.

"Los datos sugieren que los niños comienzan a asimilar e imitar las preferencias alimentarias de sus padres desde muy temprana edad, aún antes de que puedan apreciar por completo los efectos de esas elecciones", escribió el equipo dirigido por Lisa A. Sutherland, de la Escuela de Medicina de Dartmouth, en Lebanon, New Hampshire.

Eso, indicó el equipo, significa que el supermercado puede ser un aula, donde los padres les enseñan a sus hijos que alimentos como las frutas, las verduras y los cereales integrales tienen prioridad por sobre los snacks y los postres.

Para el estudio, el equipo hizo que 120 niños, de 2 a 6 años, recorrieran de a uno un supermercado para jugar.

Les indicaron a los niños que podrían comprar lo que quisieran entre 133 productos: los alimentos "más sanos" incluían a las frutas, las verduras, los cereales de grano integral, el pan y la leche.

Entre los productos "menos sanos" estaban los postres, los caramelos, las papas fritas, las gaseosas y los cereales dulces.

Los padres respondieron cuestionarios sobre la frecuencia de compra de ciertos alimentos y bebidas. Todos llevaban a sus hijos a los supermercados.

La mayoría de los niños compró algunos snacks dulces y salados; en promedio, sus carritos estaban repletos en partes iguales de productos saludables y no tanto.

Treinta y cinco niños compraron muchos más productos saludables que comida chatarra. En general, la idea de lo saludable en el carrito de compras de los niños imitaba la lista de compras de sus padres.

"Las intervenciones nutricionales para los niños comienzan en la escuela primaria. El estudio sugiere que los niños preescolares ya están formando sus preferencias alimentarias y están atentos a las elecciones de sus padres" escribieron los expertos.

Inculcarles el gusto por los alimentos saludables podría, para los investigadores, facilitar finalmente que tengan hábitos alimentarios inteligentes de por vida.

FUENTE: Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine, noviembre del 2008 y Reuters Health

sábado, 25 de octubre de 2008

Comer rápido eleva el riesgo de sobrepeso y obesidad

Un estudio japonés demostró que comer rápido y hasta sentirse satisfecho triplica el riesgo de desarrollar obesidad.

Esos dos hábitos son extremadamente frecuentes, al menos en la población estudiada. 

El profesor Hiroyasu Iso, de la Universidad de Osaka, Japón, estudio a más de 3250 varones y mujeres de entre 30 y 69 años, entre 2003 y 2006. Los participantes debieron llenar un cuestionario sobre sus hábitos alimentarios.

Los investigadores reportaron que alrededor de la mitad de los participantes varones (el 50,8%) y una proporción aún mayor de las mujeres (el 58,4%) dijeron que comían hasta sentirse llenos, pero sólo el 45,6% de los varones y el 36% de las mujeres reconocieron que comían rápido.

Los participantes del estudio que dijeron que comían rápido y hasta estar llenos tuvieron un riesgo tres veces mayor de desarrollar sobrepeso que los que no lo hacían. Los primeros presentaron un mayor índice de masa corporal y una mayor ingestión total de calorías.

El profesor Iso y sus colegas de la Universidad de Osaka concluyeron que esa combinación posee un efecto supraaditivo sobre el sobrepeso.

"Estos hallazgos demuestran cómo los actuales patrones de alimentación contribuyen con la actual epidemia de obesidad", dijo la doctora Elizabeth Denney-Wilson, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, Australia, que escribió un editorial para la revista British Medical Journal que acompañó al citado estudio, según publicó hoy el diario La Nación.

En su editorial, esta investigadora aconsejó que los médicos trabajaran con los padres en la enseñanza de hábitos alimentarios saludables para sus hijos, como comer despacio o servirse porciones apropiadas.