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martes, 17 de noviembre de 2009

Fumadoras embarazadas su admiten su adicción

NUEVA YORK (Reuters Health) - Las mujeres que fuman durante el embarazo no suelen admitirlo, lo que significa que están perdiendo la oportunidad de abandonarlo, reveló un estudio.

Fumar eleva el riesgo de parto prematuro y de otras complicaciones.

"Lo que esas mujeres están haciendo involuntariamente no les permite recibir orientación para concurrir a los servicios de cesación tabáquica", dijo a Reuters Health el doctor David M. Tappin, de la University of Glasgow, en Escocia.

En Gran Bretaña, la mayoría de las mujeres están "registradas" en las maternidades entre las ocho y las 12 semanas de embarazo.

En ese momento, una matrona entrevista a las mujeres y les pregunta si fuma o no. Las que responden que sí reciben una llamada telefónica para participar en un programa de cesación tabáquica.

"Es un servicio basado en la evidencia y bien organizado. No se les está recomendando que dejen de fumar, sino que se les da mucho apoyo para lograrlo", dijo Tappin, cuya investigación fue publicada en BMJ.

Estudios previos habían demostrado que muchas mujeres siguen fumando en el embarazo, en especial en las zonas más pobres, precisó el equipo de Tappin.

En Escocia, el 38 por ciento de las mujeres en las zonas más pobres admite que fuma en el embarazo, lo que hace apenas el 8 por ciento que viven en las zonas más ricas.

Existen evidencias de que muchas mujeres que fuman en el embarazo no lo admiten.

Para investigar cuán común podría ser eso, el equipo estudió a una muestra aleatoria de 21.000 mujeres en Escocia occidental, a las que se les analizaron muestras de sangre en el segundo trimestre para detectar síndrome de Down y defectos congénitos.

El equipo analizó las muestras de 3.475 de esas mujeres en búsqueda de cotinina, un derivado de la nicotina que permanece en sangre por tres días después de fumar un cigarrillo. Luego, comparó los resultados con las respuestas de las mujeres en la entrevista con la matrona.

El 24 por ciento había admitido ser fumadora. Pero las pruebas de sangre revelaron que el 30 por ciento seguía fumando. Las residentes de las zonas más ricas fueron las más propensas a no admitirlo: el 39 por ciento, a diferencia del 22 por ciento de las residentes en las zonas más pobres.

Pero dado que tantas mujeres fumaban en las zonas más carenciadas, el equipo opina que, allí, el doble de las embarazadas fumadoras pasarían desapercibidas.

La consulta inicial en las maternidades suele ser agitada y muchas embarazadas preferirían no admitir el tabaquismo sólo para acelerar la consulta o por vergüenza.

"Hay muchas mujeres que dicen que no fuman porque es lo más fácil. No quieren que la matrona piense que son mala gente", dijo el autor.

En Glasgow, agregó, a las mujeres se les realizan pruebas de aliento para detectar monóxido de carbono en la consulta inicial; esos test revelan si la mujer fumó en las últimas 8-10 horas.

"No es complicado y nadie se queja", dijo. Y, con el test, se puede identificar al 95 por ciento de las embarazadas que fuman; la entrevista captura sólo a un 75 por ciento.

Y las mujeres que no admiten fumar son tan propensas como las que sí lo hacen a buscar ayuda para dejar de fumar. "No creo que esas mujeres que dan una respuesta falsa sean distintas a las demás", finalizó el experto. (fuentes: BMJ Online First, 29 de octubre del 2009 y Reuters Health)

lunes, 10 de agosto de 2009

Comer mal es peor que fumar

Comer demasiadas hamburguesas puede producir obesidad y aumento del colesterol. Al igual que se avisa en los paquetes de tabaco, los consumidores deberían estar advertidos de las consecuencias del consumo de ciertos alimentos. Los cambios en la dieta han sido vertiginosos en los últimos años y, como señalan expertos en nutrición, la tendencia es a peor.

Comer mal, además, no sólo produce obesidad, diabetes o problemas cardiovasculares. Están aumentando las alergias e intolerancias y también otros trastornos, de carácter más leve, que merman la calidad de vida. Hasta tal punto que, si no se invierte esta tendencia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé algo nunca visto: que los nacidos después de 2000 tengan menos esperanza y calidad de vida que los que nacieron antes.

Manuel Serrano-Ríos, catedrático de Medicina Interna de la Universidad Complutense y miembro de la Real Academia de Medicina, opina que 'globalmente, una mala nutrición es un factor de riesgo más grave que el tabaco, ya que su impacto es mayor sobre muchos sistemas'. Un grupo de expertos del Consejo Científico del Instituto Danone, que preside Serrano-Ríos, debatió la semana pasada sobre la importancia de invertir la mala tendencia en la alimentación durante un curso sobre nutrición y salud pública en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander. Pilar Cervera, ex directora del Centro de Enseñanza Superior de Nutrición y Dietética, también opina que las secuelas de comer mal se extienden más que las del tabaco. 'Por eso tienen efecto las luchas contra el tabaco, porque se habla de consecuencias más concretas', asegura Cervera.

La obesidad, que ha sido la primera enfermedad no infecciosa de la que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declara una pandemia, es la consecuencia más visible de una mala alimentación. Pero la necesidad de volver a la dieta mediterránea se apoya además en otros factores: 'La prevalencia de alergias e intolerancias ha aumentado muchísimo en los últimos años', afirma Ascensión Marcos, experta del Grupo de Inmunonutrición del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). 'Los malos hábitos en la alimentación repercuten en el sistema inmune', incide Marcos, 'y aunque muchas alergias e intolerancias alimentarias están sin diagnosticar, se está diciendo que en 2010 entre el 40 y el 50% de la población europea va a padecer algún tipo de alergia'.

La dificultad de diagnóstico se extiende a otros de los efectos de la mala nutrición, 'trastornos sin gravedad pero que van mermando la calidad de vida, y de los que la gente no se preocupa hasta que no son verdaderos problemas', afirma Pilar Cervera. 'El estreñimiento es uno de los más comunes, del que se pueden derivar hemorroides o fisuras anales, que a la vez pueden terminar en anemia por pérdidas de sangre; en general hay todo un subgrupo de trastornos ligados a una mala alimentación; mala hidratación, que da problemas de piel, de cabello... y estos pequeños trastornos simplemente se van asumiendo, por lo que no desaparecen o empeoran hasta que son realmente graves', explica la experta del Instituto Danone, que aboga por una alimentación variada y con horarios establecidos como solución a estos problemas.

Son muchos los factores que influyen en la mala nutrición. Aparte del estilo de vida, 'la tecnología de alimentos', afirma Serrano-Ríos, 'ha contribuido a incluir en alimentos procesados ingredientes que facilitan la alergia; el consumo preferencial de determinados alimentos, a la vez que los nuevos métodos de laboratorio han contribuido a que se desarrollen estos problemas'.

Para los expertos se trata de una especie de paradoja: la mejora del nivel de vida no ha hecho sino empeorar la calidad o el equilibrio en la alimentación y poner en grave peligro la dieta mediterránea. 'Los españoles comemos mucho, comemos mal, apenas hacemos ejercicio físico y dormimos menos horas de las convenientes', afirma Isabel Ávila, miembro del Instituto Danone y presidenta de la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU), que acaba de presentar un estudio sobre hábitos saludables. El resultado ha sido un 'suspenso absoluto'. Según el informe, tan sólo el 6,6% de la población alcanza los objetivos de alimentación saludable respecto al consumo de frutas, verduras, pescado y legumbres.

Unos datos poco alentadores y mucho peores en equilibrio que los de los últimos años: 'Antes era menos habitual que los jóvenes tomaran tantas calorías y no estaba en este peligro la dieta mediterránea; no sabemos por qué, pero aunque cada vez somos más exigentes con la salud y con la alimentación, al final nos cuidamos menos y nos alimentamos peor', afirma Ávila.
No están claras las razones del aumento ni tampoco la solución, pero existe consenso sobre cuál debe ser la principal vía de combate: la educación es la base para modificar unos hábitos más difíciles de cambiar conforme avanza la edad. 'Esta falta de formación, de atención a la nutrición para una vida saludable, repercute en otros ámbitos muy graves, ya que se produce un riesgo de manipulación, porque la gente se cree todo lo que le cuentan sobre dietas, lo que se anuncia en televisión', asegura Serrano-Ríos. Un grave desconocimiento que se transmite de padres a hijos:

'Los niños son grandes imitadores, por eso es muy importante que toda la familia coma lo mismo, eso de preguntarles a los niños qué quieren comer no se hacía en mi época', dice Cervera, 'es vital que toda la familia coma lo mismo e introducir al niño pronto en la mesa familiar'.

La responsabilidad es tanto familiar como escolar. Los expertos coinciden en que la educación alimentaria es un apartado olvidado y que es necesario potenciarla a todos los niveles de la educación. 'En la asignatura de Educación para la ciudadanía', afirma Serrano-Ríos, 'y en la carrera de Medicina, donde ni siquiera está bien reflejada la importancia de la nutrición; los médicos tienen una formación muy escasa, yo diría que casi ha habido menosprecio en este sector'. La poca consideración que se ha dado a la nutrición no evita la existencia de otra paradoja. Hay preocupación, pero no acción.

El estudio revela que el 75% está preocupado por llevar una dieta sana, aunque a la hora de la verdad todo se quede en buenas intenciones.

La presidenta de CEACCU cree que, en general, la sociedad padece 'poca información y menos formación'. Problemas de etiquetado y de tiempo para cocinar se suman al desconocimiento. Pilar Cervera asegura que para adquirir esta educación 'hay que conocer los grupos alimentarios y mezclarlos de forma equilibrada'. La experta en nutrición cree que 'la dietética no está reñida con la gastronomía, es necesario cuidar la presentación y controlar la grasa y sal, pero tampoco eliminarlos'. Factores que hagan más atractiva la variedad, sobre todo en lo que concierne a los niños, pueden ser clave para conseguir un cambio en esta cultura que se aleja peligrosamente de la dieta mediterránea.

Un atisbo de esperanza viene de la mano de la crisis. Ávila cree que la coyuntura económica 'está cambiando ligeramente los hábitos, las familias están recuperando buenas costumbres en la mesa'. Los productos base de la dieta mediterránea son, de hecho, algunos de los más económicos. Las legumbres, vegetales o los cereales cumplen ambos requisitos y tienen en este momento su oportunidad perfecta para recuperar el protagonismo en la mesa. Y es que, a la hora de comer, nada como los platos de la abuela. / Fuente: El País Internacional

martes, 23 de diciembre de 2008

Tabaquismo pasivo produce trastornos en la fertilidad


Las mujeres que regularmente estuvieron cerca de fumadores tendrían más problemas para quedar embarazadas que el resto, sugirió un nuevo estudio.

Investigaciones previas hallaron que las mujeres que fuman aumentan su riesgo de tener complicaciones gestacionales y el riesgo de problemas de salud en el bebé.

Pero menos se sabe sobre los peligros de la exposición al humo de cigarrillo de segunda mano, aunque algunos estudios la asociaron con un mayor riesgo de aborto.

El nuevo estudio, sobre más de 4.800 mujeres, reveló que quienes habían crecido con uno de sus padres fumadores eran más propensas a haber tenido problemas para quedar embarazadas, definido esto como haberlo intentado durante más de 1 año.

Asimismo, las mujeres que habían estado expuestas al tabaquismo pasivo en la niñez y la adultez eran un 39 por ciento más propensas a haber tenido un aborto espontáneo o un parto de feto muerto y un 68 por ciento más propensas a haber tenido problemas para quedar embarazadas.

"Estas estadísticas son alarmantes y ciertamente señalan otro peligro de la exposición al tabaquismo de segunda mano", dijo el autor principal, Luke J. Peppone, de la University of Rochester.

"Todos sabemos que el cigarrillo y el tabaquismo pasivo son peligrosos. Respirar el humo tiene efectos duraderos, en especial en las mujeres en edad fértil", agregó.

Los resultados obtenidos por el equipo dirigido por Peppone fueron publicados en la edición online de la revista Tobacco Control.

Para el estudio, el equipo analizó los resultados de encuestas realizadas a 4.804 mujeres que concurrieron al Instituto del Cáncer Roswell Park entre 1982 y 1998 para controlar su salud o recibir un tratamiento oncológico. Todas habían estado embarazadas por lo menos una vez.

El equipo halló que el 11 por ciento de las mujeres había tenido problemas para quedar embarazada, mientras que un tercio había tenido un aborto espontáneo o un parto de feto muerto.

El riesgo de tener esos problemas tendía a aumentar junto con la cantidad de horas por día que una mujer estaba expuesta al humo de cigarrillo de segunda mano, un patrón que sugiere una relación causa-efecto.

Ese humo contiene una gran cantidad de compuestos tóxicos que podrían potencialmente afectar la salud reproductiva de una mujer, señaló el equipo.

Las toxinas del tabaco dañan el material genético celular, interfieren con la concepción y aumentan el riesgo de aborto espontáneo o inhiben el normal funcionamiento de las hormonas necesarias para la concepción y el desarrollo normal del embarazo. (fuentes: Tobacco Control, online 27 de noviembre del 2008 y Reuters Health)

miércoles, 17 de septiembre de 2008

La vida saludable reduce a la mitad el riesgo de muerte prematura

Las mujeres que siguen los consejos para mantenerse saludables referidos al tabaquismo, la dieta y el ejercicio pueden reducir su riesgo de muerte prematura a la mitad, indicaron investigadores de Estados Unidos.

Si bien muchos estudios observan el impacto de un solo cambio en el estilo de vida sobre la salud general, expertos de Harvard querían conocer el efecto total de la dieta saludable, el ejercicio regular, el peso sano y la vida sin cigarrillos.

El doctor Rob van Dam y su equipo de la Escuela de Salud Pública de Harvard y del Brigham and Women's Hospital siguieron a 80.000 enfermeras durante más de dos décadas.

Las mujeres llevaron registros detallados de su alimentación, actividad física, consumo de alcohol, peso, tabaquismo y antecedentes de enfermedad.

Durante el período de estudio, 8.882 de las mujeres murieron, incluidas 1.790 muertes por enfermedad cardíaca y 4.527 por cáncer.

Alrededor del 28 por ciento de esos fallecimientos podrían haberse evitado si las participantes nunca hubieran fumado, indicó el equipo.

En tanto, un 55 por ciento de las muertes podrían haberse prevenido si las mujeres nunca hubiesen consumido cigarrillos y si hubiesen hecho actividad física regularmente, llevando una dieta sana, con poca carne roja y grasas trans, y mantenido un peso saludable, señalaron los autores.

Fumar fue la mayor causa de muerte prematura, mientras que el consumo de alcohol jugó el papel menor, agregaron los investigadores.

El equipo halló que las mujeres que bebían hasta una copa por día tenían menos riesgo de enfermedad cardíaca que las abstemias.

"Estos resultados destacan la importancia de intensificar los esfuerzos tanto para erradicar el tabaquismo como para mejorar la alimentación y la actividad física", concluyeron Van Dam y sus colegas en British Medical Journal. Fuente: Reuters 

martes, 16 de septiembre de 2008

Fumar durante el embarazo tiene efectos mixtos

Fumar durante el embarazo altera el peso del bebé al nacer y quizás su riesgo de tener sobrepeso, aunque un nuevo estudio indica que no dañaría directamente otros aspectos del desarrollo físico y cognitivo.

El estudio, que incluyó a casi 53.000 niños estadounidenses que nacieron en la década de 1960, halló que los hijos de mujeres que habían fumado durante el embarazo tenían alto riesgo de nacer con bajo peso, una asociación registrada durante años.

Aunque débil, existe evidencia de que esos niños eran más propensos a tener sobrepeso a los 7 años que los hijos de mujeres no fumadoras.

Algunos estudios previos también hallaron esa relación, aunque sólo se puede especular sobre sus causas. Una teoría es que la nicotina afectaría el cerebro fetal de un modo tal que alteraría el control del apetito más adelante.

Por otro lado, el estudio halló que el tabaquismo materno no influía directamente sobre otros aspectos del desarrollo de los hijos, como la inteligencia, el rendimiento escolar y el riesgo de sufrir problemas de conducta.

Un primer análisis de los datos mostró una relación entre el tabaquismo durante el embarazo y varias alteraciones del desarrollo. Pero esas asociaciones desaparecieron cuando el equipo consideró el entorno familiar, como el ingreso y la educación de los padres, y si el niño vivía con ambos padres.

Los resultados sugieren que no sería fumar en sí, sino otras características en las familias con mujeres fumadoras durante el embarazo las que alterarían a largo plazo el desarrollo físico y cognitivo de los niños.

Sin embargo, nada de eso reduce el daño que produce el tabaquismo, dijo el autor principal del estudio, el doctor Stephen E. Gilman, de la Escuela de Salud Pública de Harvard, en Boston.

"Fumar sigue causando cáncer y cardiopatías. Hallamos un efecto fuerte del tabaquismo sobre el peso al nacer, que puede tener consecuencias negativas", dijo Gilman a Reuters Health.

Los bebés con bajo peso al nacer son más propensos a sufrir enfermedades inmediatamente después del parto y algunos estudios asociaron el bajo peso con un mayor riesgo de ciertas enfermedades, como presión alta y diabetes.

El equipo controló durante siete años a 52.919 niños estadounidenses desde el nacimiento.

Durante el embarazo, sus madres informaron si fumaban y el ingreso familiar, el estado civil, la educación, los antecedentes familiares de enfermedades mentales y otros factores que podrían dañar el desarrollo fetal.

Un aspecto único del estudio, dijo Gilman, es que incluyó más de 2.000 pares de hermanos de mujeres fumadoras durante un embarazo.

Si el tabaquismo materno afecta el coeficiente intelectual de los hijos, el rendimiento escolar u otros factores del desarrollo, esas diferencias deberían ser evidentes en esos hermanos. Sin embargo, el estudio no halló evidencia de eso.

Aun así, insistió Gilman, estos resultados no modifican las recomendaciones para las mujeres: si fuman, deben abandonarlo por su salud y la de sus hijos. Fuente: Reuters y American Journal of Epidemiology (septiembre del 2008)