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martes, 8 de septiembre de 2009

Se puede hacer gimnasia con glaucoma

Las personas que padecen una alteración visual llamada glaucoma pueden hacer ejercicio sin temor de que se agrave su salud, indicó un estudio.

El glaucoma aparece por un aumento anormal de la presión ocular, lo que puede lesionar el nervio óptico y causar pérdida visual. Es posible que al aumentar la presión ocular, el ejercicio aeróbico habitual influya en el avance del glaucoma.

"Dado que cada vez más personas hacen ejercicio aeróbico, como trotar o andar en bicicleta, sería interesante identificar los límites y las precauciones asociadas con el efecto del ejercicio sobre la presión intraocular", señaló el equipo de la doctora Irene Asouhidou, de la Universidad Aristóteles de Tesalónica, en Grecia.

Para eso, los autores examinaron cómo se modifica la presión ocular en atletas, no atletas y pacientes con glaucoma que hacen ejercicio aeróbico con o sin el uso de distintas gotas oftalmológicas para tratar glaucoma. El estudio incluyó a 100 personas sanas y a 45 pacientes con glaucoma.

Al igual que en estudios previos, el equipo halló una disminución significativa de la presión intraocular después del ejercicio.

El ejercicio aeróbico moderado redujo la presión ocular en los participantes sanos y en los pacientes con glaucoma que usaron las gotas oftalmológicas.

"El ejercicio aeróbico moderado habitual (caminar, trotar, andar en bicicleta, etc.) demostró ser beneficioso y se debería indicar a los pacientes con glaucoma", dijo Asouhidou a Reuters Health.

"El próximo paso de nuestra investigación será identificar cómo otros tipos de ejercicio afectan la presión intraocular, en especial en pacientes con glaucoma bajo tratamiento farmacológico", agregó la experta. (fuente: BMC Ophthalmology, online 13 de agosto del 2009 y Reuters Health)

miércoles, 1 de octubre de 2008

Variación genética explicaría la dificultad para leer

La variación genética común relacionada con la dislexia explicaría también por qué algunas personas sin la dificultad de aprendizaje no son buenos lectores, informaron el miércoles investigadores.

Silvia Paracchini, del Wellcome Trust Centre for Human Genetics en Oxford, quien dirigió el estudio, destacó que la mutación no parece perjudicar el desarrollo cognitivo y está relacionada con la capacidad para leer y no con la inteligencia.

"Esta es la primera vez que esta misma variación genética demuestra ser importante para la dislexia y para la capacidad de lectura en general", señaló Paracchini en una entrevista telefónica.

"Parece que este gen está involucrado en la determinación de si una persona es buena o mala lectora", añadió.

La dislexia es una dificultad del aprendizaje que afecta el desarrollo de las capacidades alfabéticas y lingüísticas, como la lectura y la ortografía. No afecta la inteligencia y se produce en alrededor de una de cada 10 personas.

Los investigadores observaron el gen llamado KIAA0319 involucrado en el desarrollo de una zona del cerebro responsable del proceso de pensamiento. Estudios previos identificaron que podría haber una relación genética en la dislexia.

Los expertos estudiaron a más de 6.000 niños de entre 7 y 9 años y determinaron mediante pruebas que el 15 por ciento de los que portaban la mutación genética solía tener problemas de lectura, incluso aquellos que no eran disléxicos.

"Aún cuando eran calificados como no disléxicos, tenían problemas para leer", dijo Paracchini.

Anteriormente, el equipo había mostrado que la variación del gen actúa como un regulador que reduce la potencia del gen para realizar su trabajo normal a medida que el feto crece.

Los hallazgos, publicados en American Journal of Pyschiatry, brindan a los científicos un blanco mientras tratan de comprender mejor por qué algunas personas desarrollaron dislexia y otras son peores leyendo que la población general, manifestó Paracchini.

"Habría muchos otros factores que contribuyen, pero nuestra investigación provee ciertos indicios valiosos", agregó la autora en un comunicado.

"Debemos efectuar estudios sobre el papel exacto que juega este gen en el desarrollo del cerebro y cómo esto afecta la capacidad de lectura de las personas", finalizó la experta. (fuente: Reuters)

jueves, 5 de junio de 2008

Dolencia macular de la retina: pequeño avance

La degeneración macular asociada a la edad, una enfermedad degenerativa y crónica de la retina, es la primera causa de ceguera legal en mayores de 65 años. Los avances diagnósticos y terapéuticos han dado un vuelco al manejo de esta dolencia: en su forma neovascular y más grave se ha logrado detener la enfermedad en casi todos los casos y mejorar la visión en un porcentaje importante de pacientes, según se ha destacado en el último Congreso de la Sociedad Española de Retina y Vítreo, celebrado en Zaragoza. Con todo, la mejoría es leve y a un alto precio. La degeneración macular afecta a más 500.000 españoles y tres millones tienen riesgo de padecerla.

Esta enfermedad aparece a partir de los 50 años y se manifiesta con disminución visual, visión torcida de las líneas rectas o aparición de una mancha oscura en el centro de la visión, por lo que sólo se tiene una visión lateral o periférica. Los expertos distinguen dos tipos: la seca o atrófica, más frecuente (85%) y menos incapacitante, y la húmeda o neovascular (15%), que puede evolucionar más rápidamente a ceguera legal, esto es, cuando una persona tiene una agudeza visual inferior al 10% o un campo de visión reducido a los 10 grados centrales (como si se viera en cañón de escopeta o por un catalejo).

'Mientras que en la forma seca la mácula o zona central de la retina de mayor agudeza visual se atrofia lentamente y genera una paulatina pérdida de visión, en la húmeda aparece un crecimiento anormal y rápido de nuevos vasos que conducen a una lesión cicatricial. Esto comporta la pérdida irreversible de la visión central', explica Francisco Javier Gómez-Ulla, presidente de la Sociedad Española de Retina y Vítreo, jefe de la unidad de Retina Médica y Diabetes Ocular del Complejo Hospitalario de Santiago de Compostela, y director del Instituto Tecnológico de Oftalmología.

Según Gómez-Ulla, 'el gran avance que se ha producido en el tratamiento de la degeneración macular húmeda ha sido el desarrollo de un fármaco anti-angiogénico que, por primera vez, ha cambiado el curso de la enfermedad y no sólo ha frenado su progresión, sino que permite mejorar la visión en un alto porcentaje de pacientes'.

Los resultados del estudio multicéntrico con más de 700 pacientes, que recibieron durante dos años una inyección mensual intravítrea (dentro del ojo) de ranibizumab (fármaco que bloquea el crecimiento de los vasos anormales en la retina), muestran que más del 90% de los pacientes mantienen la visión inicial, definida como una pérdida inferior a 15 letras. De éstos, más del 33% ganan visión, definida como una ganancia de 15 o más letras, y casi el 40% alcanzan una visión que les permite leer y conducir. El trabajo se publicó en The New England Journal of Medicine en 2006.

En la práctica clínica, este fármaco se inyecta en el ojo una vez al mes durante los tres primeros meses; luego la periodicidad depende de la respuesta del paciente, ya que algunos necesitan una inyección cada tres o cuatro meses, y otros una mensual. La media está entre seis y ocho inyecciones al año. No es un proceso doloroso. El principal problema es que el precio de cada dosis de este fármaco ronda los 1.500 euros.

Las técnicas de imagen para el estudio de la retina han dado también un salto cualitativo desde que se comercializó en 2007 la nueva tomografía de coherencia óptica de alta definición u OCT, por sus siglas en inglés.

La nueva tomografía facilita información de la retina en tiempo real, en unos segundos y en tres dimensiones. Es más rápida (27.000 escáneres por segundo), mejora la resolución axial con respecto a la generación anterior y permite analizar toda la retina y guardar la información.

'Los nuevos tomógrafos permiten ver toda la mácula, y podemos cuantificarla y compararla en visitas sucesivas. Por tanto, tenemos una herramienta de diagnóstico, pero también un instrumento para seguir la evolución de la enfermedad y de los tratamientos', apunta Jordi Monés, oftalmólogo especialista en retina y director del Instituto de la Mácula y de la Retina, de Barcelona, que abordó esta técnica en el congreso.

La primera medida para cuidar la retina y, por tanto, prevenir la degeneración macular asociada a la edad es mantener una dieta variada, rica en frutas y verduras, pescados azules y aceite de oliva y soja, además de hacer ejercicio diario y no fumar. / Carmen Girona (El País) especial para UNO