Un estudio efectuado en Holanda reveló que los niños con sobrepeso a los 6 o 7 años tienen alto riesgo de desarrollar meses después síntomas de asma, como disnea y espasmos en las vías respiratorias.
Pero ese riesgo desaparecería en los niños con sobrepeso a edad temprana que llegan a los 6-7 años con un tamaño corporal normal.
"Los resultados sugieren que el sobrepeso modificaría el riesgo infantil de desarrollar síntomas asmáticos", dijo a Reuters Health el doctor Salome Scholtens, del Instituto Nacional de Salud Pública y Ambiente en Bilthoven.
"De todos modos, si un niño que había tenido sobrepeso recupera su peso normal, los síntomas de asma tienden a desaparecer. Opinamos que trabajar para alcanzar un peso normal modificaría positivamente la aparición de síntomas asmáticos en niños con sobrepeso", agregó Scholtens.
El equipo dirigido por Scholtens les pidió a los padres de 3.756 niños que informaran anualmente, hasta los 8 años de los niños, el peso de sus hijos y toda dificultad respiratoria, sibilancias o uso de esteroides inhalables.
El equipo les realizó pruebas a los niños para comprobar el nivel de sensibilidad de sus vías aéreas a varios alergenos inhalables.
A los 8 años de edad, 275 niños (el 7,3 por ciento) tenían sibilancias; 361 (el 9,6 por ciento) tenían problemas para respirar y 268 (el 7,1 por ciento) usaban un esteroide inhalable con indicación médica desde hacía un año.
Según el equipo, los niños con sobrepeso desde muy temprana edad y hasta los 6 o 7 años eran un 68 por ciento más propensos a tener problemas respiratorios y un 66 por ciento más propensos a sufrir espasmos en las vías aéreas a los 8 años que los chicos más delgados.
En los niños con más peso a una edad muy temprana, pero que alcanzaron un peso normal a los 6 o 7 años, no se observó un aumento del riesgo de desarrollar problemas respiratorios.
Esto sugiere que el sobrepeso en la niñez temprana no tiene un efecto prolongado sobre la capacidad respiratoria si el niño tiene peso normal a los 8 años.
Los autores de un comentario sobre el estudio, publicado en Journal of Allergy and Clinical Immunology, consideran que los resultados son "alentadores". (fuentes: Journal of Allergy and Clinical Immunology, junio del 2009 y Reuters Health)
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martes, 30 de junio de 2009
jueves, 25 de septiembre de 2008
Piletas al aire libre aumentan riesgo de asma infantil
Nadar en piscinas con cloro al aire libre parece aumentar las posibilidades de que un niño desarrolle asma, informaron el jueves investigadores belgas.
Otros estudios relacionaron el cloro y el asma, pero los resultados de la nueva investigación, publicada en European Respiratory Journal, ponen en duda la idea de que las piscinas al aire libre son más seguras que aquellas bajo techo, donde los vapores permanecen atrapados en un ambiente cerrado.
"Cuanto más se nada, mayor es el riesgo", dijo Alfred Bernard, toxicólogo de la Universidad Católica de Lovaina, en Bruselas, quien dirigió el estudio. "Lo que es nuevo en este estudio es que observamos por primera vez las piscinas al aire libre", agregó el autor.
El asma, que afecta a más de 300 millones de personas en todo el mundo, es la causa más común de enfermedad infantil crónica. Los síntomas incluyen sibilancias, falta de aire, tos y opresión en el pecho.
Bernard y sus colegas demostraron que las piscinas al aire libre son igual o más riesgosas que aquellas techadas, dado que los vapores perjudiciales se mantienen a nivel del agua.
Y debido a que los niños suelen pasar más tiempo en las piscinas, son más propensos a tragar el agua con cloro o ingerir los químicos que contienen los vapores y que pueden atacar las defensas celulares que protegen a los pulmones de los alergenos, dijo Bernard.
"Observamos que el riesgo de las piscinas al aire libre es igual o mayor que el de las piscinas internas, porque los niños suelen pasar más tiempo en ellas y tienen más cloro", añadió el experto.
El equipo belga evaluó a 847 estudiantes de alrededor de 15 años por asma y alergias y le consultó a sus padres sobre la exposición a factores de riesgo, como el humo de tabaco, las mascotas y la contaminación. También consultaron cuánto tiempo pasaban los niños en piscinas al aire libre.
Los investigadores determinaron que el riesgo para el 50 por ciento de los chicos predispuestos a alergias y asma estaba directamente relacionado con la cantidad de tiempo que pasaban en el agua.
Los niños con la mayor asistencia a piscinas -una hora por semana durante 10 años- eran cinco veces más propensos a ser asmáticos que los jóvenes que nunca habían nadado en una piscina, reveló el estudio.
"Los niños pequeños están más expuestos, porque ingresa más agua en sus vías aéreas y sus pulmones aún está en desarrollo", señaló Bernard en una entrevista telefónica. (fuente: Reuters)
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