La artritis reumatoidea casi duplica el riesgo de sufrir un ataque cardíaco dentro de los primeros 10 años de diagnóstico, informaron investigadores suecos.
El estudio, que será presentado esta semana en un encuentro anual del Colegio Estadounidense de Reumatología en San Francisco, confirma que la artritis reumatoidea (AR) aumenta el riesgo de ataques cardíacos y sugiere que ese peligro comienza temprano con la enfermedad.
Alrededor de 20 millones de personas en todo el mundo padece artritis reumatoidea, una condición autoinmune que se produce cuando el cuerpo confunde los tejidos saludables con sustancias extrañas y se ataca a sí mismo.
La enfermedad provoca dolor, rigidez e inflamación en varias articulaciones y la inflamación puede desarrollarse también en algunos órganos.
Otros estudios sugirieron que la AR eleva los riesgos cardíacos.
Pero la investigación de Marie Gunnarsson, estudiante graduada del Instituto Karolinska en Estocolmo, Suecia, quería llevar los estudios un paso más allá y ver cuán rápido aparecían estos riesgos para el corazón.
La experta empleó datos de 7.954 pacientes suecos que habían sido diagnosticados recientemente con AR y los compararon con 38.913 personas de la población general.
Ambos grupos fueron seguidos durante 10 años y los investigadores recolectaron información sobre ataques cardíacos y muertes relacionadas con problemas cardíacos y otras causas.
Después de ajustar los datos según la hipertensión y la diabetes, los autores hallaron que antes del diagnóstico de AR, los pacientes no eran más propensos que las demás personas a tener un ataque al corazón. Pero luego de la detección de la enfermedad, su riesgo cardíaco aumentaba continuamente.
Durante la primera década de enfermedad, los pacientes con AR tuvieron casi el doble de ataques cardíacos y muertes causadas por infartos.
"El hecho de que no haya mayor riesgo antes del diagnóstico de AR sugiere que hay algo en la enfermedad en sí, como el proceso inflamatorio, que conduce a este incremento del peligro", dijo Gunnarsson en un comunicado.
La autora señaló que las medidas para reducir la inflamación también ayudarían a disminuir los riesgos cardíacos en la población. La inflamación se relaciona desde hace tiempo con la enfermedad cardíaca y el riesgo de infartos. (fuente: Reuters)
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