El equipo del doctor Jim Anderst, de Children's Mercy Hospitals and Clinics, en la ciudad de Kansas, trabajó en un centro de defensa infantil con 506 mujeres, de entre 5 y 17 años, que informaron haber sufrido abuso con penetración genital.
En todos los casos, el abuso había ocurrido 72 horas antes de la llegada de las niñas y las adolescentes al centro.
Los investigadores clasificaron el abuso como "penetración" cuando la niña o la adolescente creía que "el pene del abusador había estado 'dentro' de sus genitales".
Cualquiera de los siguientes signos fue considerado "evidencia definitiva": una "transección" (o desgarro) curado del himen, la pérdida de un segmento del himen o señales de traumatismo genital, como sangrado, cortes o hematomas.
Por el motivo del estudio, el equipo no accedió a las historias clínicas de cada paciente. En cambio, confió sólo en los relatos de las mujeres y las observaciones de exámenes genitales.
Confiar en el relato de la víctima es la forma habitual de evaluar el abuso sexual, ya que el equipo explica que es difícil que los niños puedan inventar ese tipo de historias.
De hecho, según los autores, un estudio previo sobre víctimas infantiles de abuso sexual halló que el 60 por ciento de los niños subinformaba la frecuencia o la gravedad de los actos sexuales y ninguno los sobreinformaba.
Sólo 56 niñas (el 10 por ciento) tenían una evidencia "definitiva", que en todos los casos fueron desgarros curados del himen en niñas de 10 o más años de edad.
La cantidad de penetraciones genitales que las participantes informaron no modificó la probabilidad de tener o no signos físicos del abuso.
De hecho, el equipo no pudo hallar evidencias definitivas en el 87 por ciento de las niñas que dijeron que habían sufrido penetración más de 10 veces.
Las menores de 10 años fueron dos veces más propensas a informar más de 10 penetraciones, pero ninguna tenía signo físico que lo probara.
"Los mismos resultados se observaron en víctimas de ataques reiterados con penetración genital percibida sufridos durante un período prolongado, como así también en víctimas que ya habían tenido relaciones sexuales consentidas", precisaron los autores.
El equipo opinó que las explicaciones posibles de esos resultados incluyen:
* Lesiones se curaron
* Penetración que no causó lesión
* Algunas niñas interpretaron o describieron el contacto genital como penetración real
Mientras que las historias detrás del relato de abuso de cada participante no fueron parte del estudio, el equipo describe un caso como ejemplo: una niña de 12 años, que fue víctima del abuso de su hermanastro 209 veces durante más de un año.
Ella anotó cada abuso en su diario personal, con gran detalle, incluido su dolor y sangrado y el momento en el que el preservativo del abusador salía de su vagina. Aun en esa niña no hubo una "evidencia definitiva" de la penetración vaginal.
Esa niña, comentaron los autores, finalmente informó el abuso porque "él se lo podía hacer a alguien más". (fuentes: Pediatrics, septiembre del 2009 y Reuters Health)
2 comentarios:
hola, me parece que las personas que realizan este tipo de abusos a menores deben ser castigados con lo peor ya que una vida con este trauma es muy poco digna de un ser humano, cuando yo fui a una conferencia llamada Generic Viagra, nos explicarón un poco de este tema de las personas que sufren de transtornos y terminan haciendo estas cosas con los menores, que por lo generan ellos tambien sufrierón cuando eran pequeñas!
Los mismos resultados se observaron en víctimas de ataques reiterados con penetración genital percibida sufridos durante un período prolongado, como así también en víctimas que ya habían tenido relaciones sexuales consentidas sin que se utilizara viagra online...
Publicar un comentario