martes, 9 de diciembre de 2008

Un síndrome frecuente que afecta la calidad de vida


Es el llamado de piernas inquietas y sus síntomas básicos son hormigueo y sensación desagradable en piernas y pies. La falta de un buen diagnóstico contribuye al empeoramiento del cuadro.

Sensaciones de hormigueo en piernas, pantorrillas y pies, que pueden aparecer en estado de reposo, sobre todo cuando se duerme, posiblemente sean señales de aparición del llamado Síndrome de Piernas Inquietas (SPI), una alteración del sueño que afecta al 2,5% de la población.

Tiene una incidencia tres veces mayor que la epilepsia y cinco veces mayor que el Parkinson. El gran problema es su diagnóstico, ya que, al alterar el buen dormir, la calidad de vida disminuye, y muchas veces se confunde con estrés o cansancio. “Es un síndrome considerado idiopático, es decir que se desconocen sus causas, aunque tiene una gran carga genética y hereditaria”, explica Javier Enrique Ortiz, neurocirujano del Hospital Italiano, y agrega que uno de los grandes problemas es que la mayoría de las veces no está correctamente diagnosticado.

“Como el paciente no puede descansar bien padece un agotamiento físico y mental que suele confundirse con estrés. Por eso, antes de visitar al neurólogo la persona ha pasado por psiquiatras, psicólogos y hasta clínicos, lo que retarda el diagnóstico”, indica el especialista.

Este trastorno suele relacionarse con la diabetes o por ejemplo con problemas para metabolizar el hierro en sangre (anemia).

Gonzalo Gómez Arévalo, médico neurólogo, jefe de la Unidad de Movimientos Anormales del Instituto de Neurociencias Fundación Favaloro, la sensación de malestar es descripta por los pacientes como un correr de burbujas por las venas o un hormigueo que dificulta el dormir, y fundamentalmente, la calidad de vida. “Ante un cuadro de este tipo, es necesario concurrir al médico especialista para recibir la medicación adecuada. Luego de identificados los síntomas, un tratamiento clínico es fundamental”, dijo.

Recientemente, un nuevo fármaco, agonista dopaminérgico no ergolínico, a base de ropinirol, permite a los pacientes con esta enfermedad, en grados moderado a severo, recuperar prácticamente su patrón de sueño mejorando calidad y cantidad de sueño, aliviando rápidamente los síntomas con una eficacia sostenida a largo plazo. Los tratamientos más utilizados son los denominados agentes dopaminérgicos, los cuales muchas veces son utilizados para el mal de Parkinson.

La enfermedad puede producirse por dos tipos de factores: primarios o idiopáticos (hereditarios), que afectan a la mayoría de las personas que padecen de SPI, y los secundarios, que están asociados a neuropatías, anemias y mal de Parkinson.

Se estima que el 80% de los pacientes con SPI presentan movimientos periódicos de las extremidades durante el sueño y que el 60 % se despierta tres o más veces durante la noche.

El sueño promedio de estas personas es de cinco horas diarias . Suele ser habitual que las personas que sufren este cuadro busquen todo tipo de alivios momentáneos para sus síntomas, tales como mover rápidamente las piernas, caminar o simplemente, darse una ducha de agua fría.

Gómez Arévalo aseguró que la incidencia del SPI es mayor de lo que generalmente se conoce. Se estima que el 2,5 % de la población la padece y, en casos extremos, este número puede ascender a 15%.

Sin receta

Me siento un pibe. La mayoría de la población de la tercera edad afirma sentirse alrededor de 13 años más joven que su edad cronológica, según un estudio realizado por investigadores de la de la Universidad de Michigan (EE.UU.) y del instituto Max Planck para el Desarrollo Humano en Berlín (Alemania).

Un problema en alza. La discapacidad aumenta en Centroamérica por el alto consumo de productos manipulados, que genera enfermedades cardiovasculares, neuronales, diabetes y obesidad, según la catedrática del instituto español de la salud Carlos III María Teresa García.

Mejor que un medicamento. Meditar puede resultar tan efectivo o más que medicarse para hacer frente a la depresión, según un estudio realizado por la Universidad de Exeter (Reino Unido). La meditación propone a los pacientes centrarse en su existencia presente, en vez de obsesionarse con el pasado y el futuro. (informe: Patricia Losada)

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