jueves, 31 de julio de 2008

Por cada año comiendo sano se ganan dos años extra de protección frente a la diabetes




Seis años de dieta adecuada y ejercicio regular y moderado es cuanto necesita para reducir a casi la mitad el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en los 14 años siguientes.

Aumentar la ingesta de verduras, reducir el consumo de alcohol y azúcares e incrementar la actividad física es la mejor fórmula para espantar el fantasma de la diabetes. Por cada año comiendo sano y haciendo deporte se obtienen dos años extra de protección frente a la diabetes del adulto en personas de riesgo. Así de clara y esperanzadora es la conclusión de un estudio que ha constatado la eficacia a largo plazo de las estrategias de prevención de la diabetes basadas en cambios en los hábitos de vida.

Un estudio publicado en mayo en la revista The Lancet ha proporcionado el argumento definitivo a los paladines de la prevención basada en pequeños cambios en el estilo de vida: por cada año comiendo sano y haciendo deporte, se obtienen dos años extra de protección frente a la diabetes del adulto en personas de riesgo.

Aunque muchos ensayos clínicos han confirmado la eficacia de los hábitos saludables en la reducción de la incidencia de diabetes en personas con intolerancia a la glucosa (un trastorno considerado como la antesala de la diabetes), ninguno de ellos había podido fijar la fecha de caducidad de ese tipo de estrategias. ¿Cuánto duran los efectos de una breve intervención en dieta y ejercicio?

La respuesta ha tenido que esperar 22 años, desde que en 1986 el China Da Qing Diabetes Prevention Outcome Study (CDQDPOS) reclutó a 577 adultos con intolerancia a la glucosa, los distribuyó en cuatro grupos y los sometió a diferentes estrategias de prevención durante seis años (dieta, ejercicio, un combinado de dieta y ejercicio, y un grupo de control), e hizo un seguimiento de la incidencia de diabetes tipo 2 durante los 14 años siguientes.

Datos muy concluyentes
Los investigadores, dirigidos por Guangwei Li, endocrinólogo del China-Japan Friendship Hospital de Pekín, han constatado que en el grupo con tratamiento combinado de dieta y ejercicio se redujo el 51% la incidencia de diabetes en los seis años de intervención, comparado con el grupo de control. La novedad de este estudio radica, sin embargo, en que transcurridos 20 años desde su inicio ese porcentaje ha permanecido en el 43%. Es decir, los pacientes que durante los seis años de tratamiento combinaron dieta y ejercicio hoy tienen una incidencia de diabetes el 43% menor que los miembros del grupo de control. 'Los pacientes tratados con dieta y ejercicio retrasaron la aparición de diabetes una media de 3,6 años', explican los investigadores en el artículo.

Según Albert Goday, del servicio de endocrinología del hospital del Mar de Barcelona, el estudio CDQDPOS es excepcional porque es el primero que ha logrado constatar la duración de los efectos protectores de los hábitos saludables frente a la diabetes, gracias a una excelente tasa de seguimiento de los pacientes durante 20 años: 'La investigación es muy positiva porque demuestra que una intervención a medio plazo tiene consecuencias a largo plazo, al menos en prevención de diabetes'.

Los autores del estudio chino apuntan tres posibles soluciones al enigma, pero ninguna certeza: 'Primero, los pacientes podrían haber mantenido los nuevos estilos de vida más allá de los seis años que duró la intervención con dieta y ejercicio. Segundo, las intervenciones podrían haber generado cambios en el cuidado preventivo y los esfuerzos de promoción de la salud de los hospitales que participaron en el estudio, contagiando estos cambios a sus pacientes. Tercero, la adopción de las nuevas pautas nutricionales y de actividad física durante los seis años de intervención podrían haber activado algún tipo de memoria metabólica'.

Albert Goday se inclina por la primera posibilidad. 'Es probable que la persona a la que se le enseña a comer bien y a hacer más ejercicio físico adopte esos nuevos hábitos a largo plazo', explica Goday, coordinador del grupo de trabajo de epidemiología de la Sociedad Española de Diabetes.

Dudas sobre el peso
El estudio CDQDPOS abre la puerta a otra incógnita importante: la implicación de la pérdida de peso en la protección frente a la diabetes tipo 2. Estudios anteriores, entre ellos el propio ensayo finlandés, han señalado que la pérdida de peso es el mecanismo que explica la menor incidencia de diabetes en los pacientes con intolerancia a la glucosa tratados con dieta y ejercicio. Sin embargo, el estudio chino no ha encontrado ninguna relación entre los cambios en el peso y una mayor o menor prevalencia de diabetes.

En cualquier caso, el estudio ha servido para constatar la eficacia a largo plazo de las estrategias de prevención de la diabetes basadas en cambios simples en los hábitos diarios: aumentar la ingesta de verduras, reducir el consumo de alcohol y azúcares, e incrementar la actividad física. Una prevención con certificado de garantía. / Hugo Cerdá, El País

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